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title: "Por primera vez en dos décadas: China supera a Estados Unidos en simpatía global según la encuesta Pew"
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  - "Centro de Investigación Pew"
  - "China"
  - "encuesta Pew"
  - "encuesta Pew China Estados Unidos"
  - "Estados Unidos"
  - "favorabilidad global"
author_name: "Diego Arenas"
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author_bio: "Contacto darenas@thetimes.cl"
category_name: "África, Asia y Oceanía"
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category_description: "Análisis global y noticias de última hora sobre África, Asia y Oceanía. Cobertura geopolítica y económica con el rigor de The Times Latino."
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# Por primera vez en dos décadas: China supera a Estados Unidos en simpatía global según la encuesta Pew

![Pew Research Center documenta por primera vez que China es vista más favorablemente que EE.UU](/download/multimedia.normal.bc78fda0faacd234.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

*Pew Research Center documenta por primera vez que China es vista más favorablemente que EE.UU / The Times Latino*

## El dato que redefine el tablero de percepciones globales

El Pew Research Center publicó a mediados de julio de 2026 los resultados de su encuesta global más amplia en años. Entre el 8 de febrero y el 13 de mayo entrevistó a 42.151 adultos en 36 países y territorios. El hallazgo central no admite ambigüedad: en 25 de esas naciones más personas expresan una opinión favorable de China que de Estados Unidos. **La mediana de favorabilidad alcanza el 46% para China y solo el 36% para Estados Unidos**, invirtiendo una tendencia que se mantenía desde principios de los años 2000.

Este no es un resultado aislado. Encuestas anteriores de Pew y de Gallup ya apuntaban a un deterioro sostenido de la imagen estadounidense y a un avance lento pero constante de la china en el **Sur Global**. La diferencia de diez puntos porcentuales en la mediana marca, sin embargo, el primer cruce claro desde que Pew comenzó a medir estas percepciones de forma sistemática.

## Metodología y alcance: qué se preguntó y dónde

El estudio cubrió países de todos los continentes. En América Latina participaron Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. En Europa: Alemania, España, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Suecia, entre otros. También se incluyeron aliados tradicionales de Estados Unidos como Canadá, Japón, Corea del Sur, Filipinas, Polonia e Israel, y potencias emergentes como India, Indonesia, Turquía, Sudáfrica y Nigeria.

La pregunta clave fue directa: “¿Tiene usted una opinión favorable o desfavorable de China / de Estados Unidos?”. Las respuestas se desglosaron en “muy favorable”, “algo favorable”, “algo desfavorable” y “muy desfavorable”. Pew también midió confianza en los líderes: Xi Jinping versus Donald Trump. En la mayoría de los países donde se comparó directamente, la confianza en Xi superó a la depositada en Trump.

Las cifras medianas se calcularon sobre los países con datos comparables. En 20 de las 36 naciones la mediana de China llegó al 46% favorable frente al 36% de Estados Unidos. El cambio respecto a 2025 es significativo: Estados Unidos cayó 12 puntos y China subió 8.

## El contexto histórico: de hegemonía percibida a competencia real

Durante la mayor parte de las dos primeras décadas del siglo XXI, Estados Unidos mantuvo una ventaja clara en favorabilidad en la mayoría de los países encuestados por Pew. Incluso en periodos de tensión —como la invasión de Irak en 2003 o la crisis financiera de 2008— la brecha se reducía pero rara vez se invertía de forma sostenida. China, por su parte, arrastraba percepciones negativas vinculadas a derechos humanos, expansión territorial en el mar de China Meridional y modelo político autoritario.

La pandemia de covid-19 y las tensiones comerciales posteriores aceleraron el desgaste de la imagen estadounidense en algunos segmentos. El regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 introdujo nuevos factores: anuncios de aranceles amplios, retirada de organismos internacionales y posturas confrontacionales con aliados europeos y con Canadá. Estos elementos coinciden temporalmente con la caída registrada en la encuesta de 2026.

China, en paralelo, mantuvo una narrativa de “cooperación ganar-ganar” y evitó, al menos en el discurso oficial, posicionarse como actor intervencionista en asuntos internos de terceros países. Esa consistencia percibida aparece como uno de los drivers del repunte en las valoraciones.

## América Latina: el terreno donde la brecha se invierte con más claridad

En el conjunto de países latinoamericanos encuestados, la favorabilidad hacia China supera ligeramente a la de Estados Unidos. El fenómeno no es nuevo en México —donde ya en encuestas previas China obtenía mejores registros—, pero sí se consolida ahora en Brasil, Argentina, Colombia y Perú. Chile, aunque con datos menos desagregados públicamente en este corte, forma parte del grupo regional donde la tendencia apunta en la misma dirección.

La explicación más recurrente en el análisis de los datos apunta a dos factores complementarios. Por un lado, la percepción de que Estados Unidos interfiere más frecuentemente en los asuntos internos de otros países. Por otro, la evaluación positiva de los resultados concretos de la cooperación con China en infraestructura, comercio de commodities y financiamiento sin condicionamientos políticos explícitos.

Para economías exportadoras de materias primas como Chile, Brasil o Perú, China representa el principal socio comercial en muchos casos. Los proyectos de la Franja y la Ruta han dejado obras visibles en puertos, carreteras y minería. Esa presencia tangible contrasta con la narrativa de alianzas estratégicas con Washington que, en la percepción popular, a veces se asocian más con presión diplomática o condicionalidad que con beneficios inmediatos.

## Europa y Canadá: aliados tradicionales que viran

El cambio más llamativo ocurre en países que durante décadas fueron bastiones de apoyo a Estados Unidos. En Canadá, Reino Unido, Francia y Alemania la favorabilidad hacia China ahora supera a la de Estados Unidos. En Canadá, por ejemplo, la brecha se invirtió en apenas tres años: de una ventaja clara estadounidense en 2023 a una ventaja china en 2026.

Las tensiones comerciales y las amenazas de aranceles recíprocos bajo la segunda administración Trump explican parte de este desplazamiento. En España, Italia y Grecia también se registran los mayores ascensos relativos para China. La percepción de que Pekín ofrece relaciones más predecibles y menos disruptivas gana terreno frente a la volatilidad asociada a la política exterior estadounidense reciente.

## ¿Por qué sube China y baja Estados Unidos?

El informe de Pew no atribuye causalidad única, pero los datos permiten identificar patrones. En países de ingresos medios —precisamente donde China ha concentrado su diplomacia económica— las valoraciones mejoran de forma más clara. La narrativa de no injerencia y de beneficios mutuos resuena mejor que las críticas a la interferencia estadounidense.

En el extremo opuesto, en Japón, Corea del Sur, Filipinas, India, Polonia e Israel —países con disputas territoriales o de seguridad directas con China o con alineamiento estratégico fuerte con Washington— Estados Unidos mantiene ventaja clara. La excepción confirma la regla: donde existen amenazas percibidas de seguridad vinculadas a Pekín, la preferencia por Estados Unidos persiste.

La confianza en los líderes refuerza la tendencia. Xi Jinping obtiene mejores registros que Trump en la mayoría de los países donde se compara directamente. Aunque ambos líderes registran niveles bajos de confianza absoluta, la brecha relativa favorece al presidente chino.

## Implicaciones financieras y comerciales para América Latina

El dato de Pew no es solo de imagen. Refleja un desplazamiento en el “poder blando” que puede traducirse en preferencias de inversión, alineamientos en foros multilaterales y capacidad de negociación.

Para Chile, el mayor exportador de cobre del mundo, la relación con China ya representa más del 30% de sus exportaciones totales en muchos años. Una percepción más favorable facilita la continuidad de contratos de largo plazo y reduce la resistencia política interna a proyectos de inversión china en minería y energía. Al mismo tiempo, la dependencia comercial genera vulnerabilidad ante posibles tensiones entre Pekín y Washington.

Brasil y Argentina viven dinámicas similares con soja, carne y litio. La posibilidad de diversificar socios sin pagar un costo alto en imagen pública se amplía cuando la opinión pública local ve a China de forma menos negativa que a Estados Unidos.

Estados Unidos conserva herramientas poderosas: acceso a mercados financieros profundos, tecnología de punta en ciertos sectores y alianzas de seguridad. Sin embargo, el deterioro de su imagen dificulta la construcción de coaliciones amplias contra iniciativas chinas como los BRICS+ o los acuerdos de libre comercio alternativos.

## El factor Trump y la volatilidad percibida

La encuesta se realizó en los primeros meses de la segunda presidencia de Trump. Decisiones como la retirada de organismos multilaterales, la presión arancelaria sobre aliados y la participación en conflictos regionales (como las tensiones con Irán mencionadas en algunos reportes) coincidieron con la caída de las valoraciones estadounidenses.

China, en contraste, proyectó continuidad. Su política exterior en América Latina y África se caracteriza por acuerdos comerciales y de infraestructura que se extienden más allá de los ciclos electorales estadounidenses. Esa predictibilidad aparece valorada positivamente en contextos donde la alternancia de administraciones en Washington genera incertidumbre.

## ¿Hacia un orden multipolar en la opinión pública?

El resultado de Pew no significa que China haya ganado la competencia por influencia global. La favorabilidad sigue siendo minoritaria en términos absolutos en muchos países de altos ingresos. Tampoco implica que las políticas de Pekín sean vistas como intrínsecamente superiores.

Sí señala, en cambio, que el consenso de que Estados Unidos es la potencia preferida por defecto se ha erosionado de forma significativa. En el Sur Global, y cada vez más en partes de Europa, la opción china ya no se percibe como la peor alternativa, sino como una alternativa viable y, en algunos casos, preferible.

Este desplazamiento tiene consecuencias prácticas. Gobiernos latinoamericanos pueden negociar con mayor margen tanto con Washington como con Pekín, sabiendo que la opinión pública no castiga automáticamente el acercamiento a China. Las empresas chinas encuentran un terreno menos hostil para licitaciones y joint ventures. Y los foros multilaterales donde se discute gobernanza económica global reflejan cada vez más esta fragmentación de preferencias.

## Lo que la encuesta no dice (y lo que importa)

Favorabilidad no equivale a alineamiento automático. Muchos países que ven mejor a China que a Estados Unidos siguen dependiendo de la seguridad proporcionada por Washington o de los mercados financieros estadounidenses. La encuesta mide percepciones, no comportamientos de política exterior.

Tampoco captura las visiones dentro de cada país. En Chile, por ejemplo, sectores empresariales vinculados a la minería pueden valorar la relación con China de forma distinta a sectores preocupados por derechos humanos o por la competencia en manufacturas. El dato agregado oculta estas divisiones internas.

Finalmente, las percepciones son reversibles. Si la política exterior estadounidense logra estabilizarse y ofrecer beneficios tangibles sin generar fricciones constantes con aliados, la tendencia puede moderarse. Del mismo modo, cualquier error estratégico chino —sea en el manejo de deudas soberanas o en incidentes de seguridad— podría revertir parte del avance registrado.

El informe de Pew de julio de 2026 marca un punto de inflexión medible. No cierra la competencia por influencia global, pero sí la redefine. El mundo ya no asume por defecto que Estados Unidos es la opción preferida. Esa realidad, más que cualquier declaración oficial, configura el nuevo escenario en el que gobiernos, empresas y ciudadanos latinoamericanos deberán tomar decisiones de largo plazo.

Trump Acusa a China de Interferencia Electoral en EE.UU. desde 2020

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