El presidente José Antonio Kast reconoció este miércoles en Cerro Castillo que Chile vive una situación crítica económica, al presentar el proyecto de reforma al mercado de capitales y financiamiento para la casa propia. El Mandatario pidió celeridad legislativa y desplazó la mejora al “próximo año”. El mismo día, el Banco Central recortó el crecimiento de 2026 a un rango de 0,25% a 0,75%.
Contexto y desglose del hecho principal
Habló primero de llaves. Dijo que pocas cosas representan mejor el esfuerzo familiar que recibir la casa propia, y situó ese acto al lado del egreso escolar de un hijo. Recién después nombró el diagnóstico que el Palacio evitó durante meses: el país está en un momento difícil.
El acto no fue un balance de gestión. Fue la firma de un proyecto que crea el Fondo Nacional para la Vivienda, un ahorro voluntario para completar el anticipo y reglas para atraer capitales. Kast lo ató, en la misma frase, a comunidad, seguridad y empleo. El hilo conductor no era bursátil. Era político.
Pidió un “buen debate legislativo” y que “todos se sientan incluidos”. Encargó velocidad al Congreso, “con todas las consideraciones necesarias para todos los parlamentarios”. El llamado llega cuando su coalición ya gastó capital en la Ley de Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico Social, aprobada en agosto.
Mencionó a los gobernadores regionales, el plan que llama Modo Empleo y “lo que vendrá” en reconstrucción de zonas afectadas e infraestructura. Encadenó esos frentes como prueba de que “vamos a salir adelante”. La esperanza, en su relato, no nace del dato de julio. Nace de la agenda que aún no se ejecuta.
«Estamos en una situación crítica pero tenemos la esperanza, con el trabajo que hemos realizado transversalmente, con los distintos gobernadores a lo largo de Chile, con lo que estamos haciendo en el tema del modo empleo, con lo que vendrá en el tema de la reconstrucción en las zonas afectadas, en temas de infraestructura, que vamos a salir adelante.»
Análisis de datos y cifras clave
El Informe de Política Monetaria de septiembre, difundido en paralelo al acto de Cerro Castillo, recortó de golpe el escenario de 2026. En junio, el instituto emisor esperaba un PIB de 1% a 1,75%. Ahora sitúa la expansión entre 0,25% y 0,75%. La corrección equivale a perder cerca de un punto de producto en un solo trimestre de diagnóstico.
Julio ya había encendido la alerta. El Indicador Mensual de Actividad Económica cayó 1,5% en doce meses, el peor registro desde marzo de 2023. La serie desestacionalizada retrocedió 1,7% respecto de junio y 2,1% en el año. Seis de los siete meses medidos en 2026 cerraron en rojo. Junio fue la excepción.
El mercado laboral empeora el cuadro. El Instituto Nacional de Estadísticas situó la desocupación en 9,5% en el trimestre mayo-julio, 0,8 puntos más que doce meses atrás. Las personas desocupadas crecieron 10,4%. Los ocupados cayeron 0,2%. El número de cesantes se acerca al millón. El propio Kast admitió el lunes que “no hemos podido solucionar” el desempleo.
- Proyección de PIB 2026 del Banco Central: 0,25% a 0,75%, frente a 1%–1,75% en junio.
- Imacec de julio: −1,5% anual y −1,7% desestacionalizado frente a junio.
- Desocupación mayo-julio: 9,5%; serie desestacionalizada, 9,3%.
- Aporte estimado de la Ley de Reconstrucción al crecimiento: 0,5 puntos en 2027 y otros 0,5 en 2028.
- Formación bruta de capital fijo proyectada por el instituto emisor: +8,1% en 2027 y +7,1% en 2028.
- Rango de PIB 2027: 2% a 3%. Rango 2028: 2,25% a 3,25%.
Comparado con el arranque de la década, el contraste es nítido. Chile creció en torno a 2% promedio en los diez años previos a 2026, lejos del 4% que el Mandatario fijó como horizonte de “cientos de miles” de empleos. La tasa de desocupación lleva más de tres años por encima de 8%. El 9,5% de ahora es el peor registro desde junio de 2021.
Hacienda todavía trabaja, en su Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre, con un supuesto de 1,8% para este año. Ese número quedó desalineado del IPoM. Para alcanzar 1,8% tras el Imacec de julio, la actividad debería expandirse cerca de 4,9% promedio entre agosto y diciembre. Ni el Gobierno ni el instituto emisor describen ese rebote como base.
Impacto a nivel institucional o gubernamental
La coincidencia de calendario no es menor. Kast habla de esperanza el mismo día en que el Banco Central desplaza la recuperación a 2027 y 2028, y la atribuye sobre todo a la Ley de Reconstrucción, no al proyecto habitacional recién firmado. El mensaje presidencial y el informe técnico describen el mismo país. Fijan fechas distintas.
El Ejecutivo necesita que el Congreso trate la reforma de casa propia sin el desgaste de la megarreforma de agosto. De ahí el tono inclusivo hacia “todos los parlamentarios”. La oposición puede votar en contra del diseño financiero y, al mismo tiempo, no rechazar de frente el relato de la vivienda. Ese margen es el que La Moneda busca abrir.
En regiones, el Presidente ancla la esperanza en gobernadores y en obras de reconstrucción. El canal institucional es doble: el Ministerio de Vivienda para el déficit de 491.804 hogares medido con el Censo 2024, y la mesa interministerial de empleo para un mercado que destruye puestos formales. Ninguno de los dos instrumentos rinde en 90 días.
Perspectiva técnica y reacciones de expertos
El discurso convierte la vivienda en proxy del ciclo. Kast sostiene que, “en la medida que comiencen las construcciones”, mejorará el empleo. La cadena causal es conocida: más hipotecas, más faenas, más ocupación en construcción. El desfase temporal es el problema. Hacienda estima que las mejores tasas y los plazos a 30 años tardarían tres o cuatro años en materializarse una vez operativo el fondo.
La construcción ya no tira como en el Plan de Emergencia Habitacional. Ese programa superó las 260 mil soluciones entre 2022 y comienzos de 2026. El flujo nuevo se enfría. Cámaras del sector proyectaron cerca de 44 mil viviendas finalizadas este año, la menor cifra desde 2022. Un fondo que compra carteras bancarias no vierte hormigón al mes siguiente.
El “próximo año” que Kast prometió como “muy bueno” coincide, en cambio, con el tramo en que el Banco Central sí ve impulso. La presidenta del instituto emisor, Rosanna Costa, explicó ante el Senado que la economía retomaría tasas mayores apoyada por un repunte de la inversión, la Ley de Reconstrucción y un precio del cobre elevado. Ese es el ancla cuantitativa de 2027. No el acto de Cerro Castillo.
«Es un momento difícil, pero si nos aplicamos todos, logramos coincidir en temas fundamentales, como la vivienda, la seguridad, la infraestructura, estoy seguro que vamos a tener un muy buen próximo año.»
El plan Modo Empleo, citado por el Presidente, opera en otra escala. En julio se anunciaron 50 mil millones de pesos —unos 54 millones de dólares— para subsidios orientados a 50 mil puestos antes de octubre. Frente a casi un millón de desocupados, el instrumento es táctico. No altera la tasa de 9,5% si la actividad sigue cayendo.
La tensión analítica queda así planteada. Kast usa la casa propia como relato de cohesión y como palanca de empleo. Los números oficiales dicen que 2026 ya se juega en un corredor de crecimiento inferior a 1%, con inflación aún sobre 4% a fin de año y un mercado laboral que destruye empleo formal. La esperanza queda calendarizada para cuando la ley de agosto, no la de hoy, empiece a mover inversión.
Lo que revelan los documentos oficiales
El Informe de Política Monetaria de septiembre del Banco Central documenta el enfriamiento del gasto público y privado, la menor producción minera y el lastre climático. También fija, con una precisión que el discurso presidencial no tiene, el medio punto extra de 2027 y 2028 atribuible a la Ley de Reconstrucción.
La encuesta nacional de empleo del Instituto Nacional de Estadísticas muestra que la fuerza de trabajo crece más rápido que la ocupación. Ese diferencial, y no solo la destrucción de puestos, explica el salto de la tasa. El fenómeno golpea con más fuerza a quienes buscan trabajo por primera vez y a los cesantes con calificación técnica o universitaria.
El Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre todavía arrastra el supuesto de 1,8% para 2026, elaborado con cierre estadístico de junio. Ese desfase entre Hacienda y el instituto emisor es, en sí mismo, un dato institucional: el fisco no ha reescrito aún el escenario que el Banco Central ya dio por estrecho.
La medición habitacional del Ministerio de Vivienda y Urbanismo mantiene el déficit cuantitativo en 491.804 hogares. Kast prometió “un Chile de propietarios, más que un Chile de arrendatarios”. El documento oficial recuerda que casi la mitad de esa demanda está en la Región Metropolitana y que el déficit cualitativo —mejoras, ampliaciones, servicios— supera las 900 mil viviendas.
Proyección a corto y mediano plazo
Las próximas semanas miden si el Congreso trata el proyecto como urgencia social o como apéndice financiero de la megarreforma. Un trámite largo no altera el Imacec de agosto ni la encuesta de empleo de septiembre. Un trámite exprés tampoco baja la desocupación en el trimestre móvil en curso.
De aquí a diciembre, el Gobierno necesita dos señales que hoy no controla del todo: que la inversión privada deje de postergar proyectos y que el clima no vuelva a cortar faenas. Kast ya atribuyó parte del mal año a “los temporales más duros” en años. El Banco Central incorporó ese factor y, aun así, dejó 2026 bajo 1%.
2027 aparece como el verdadero tablero. Ahí convergen la capitalización inicial del fondo habitacional, el medio punto de la Ley de Reconstrucción y la proyección de inversión fija sobre 8%. Si esa tríada no aparece en las cifras de ocupación, el relato de las llaves se queda sin correlato laboral. El Presidente ya amarró su “muy buen próximo año” a esa coincidencia.
¿Puede un discurso de esperanza, anclado en la casa propia, sostener la agenda económica cuando el propio instituto emisor describe 2026 como un año de estancamiento y reserva el rebote para el calendario siguiente? La respuesta la escribirán, primero, la tasa de desocupación de la primavera y, después, el primer trimestre de 2027.
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