El documento, publicado junto con los decretos del Ministerio de Energía del 4 de noviembre de 2026, contiene los precios de paridad vigentes desde el día 5 y una proyección técnica para las semanas siguientes. Sus cálculos anticipan una reducción de las paridades de las gasolinas y un incremento marginal en el caso del diésel para el 12 de noviembre.
El hallazgo es relevante porque permite construir un análisis propio a partir de información pública, sin depender de pronósticos de consultoras privadas. También obliga a distinguir tres conceptos que suelen confundirse en la discusión sobre los combustibles: el precio internacional, la paridad de importación y el valor final que paga el consumidor.
La CNE proyecta movimientos diferentes para cada combustible
El anexo de proyección del informe técnico de la CNE contiene una estimación de la evolución de las paridades de importación para las semanas posteriores al 5 de noviembre. Al comparar los valores de esa fecha con los calculados para el jueves 12, aparece una trayectoria descendente para las dos gasolinas y levemente ascendente para el petróleo diésel.
| Combustible | Paridad 5 de noviembre | Proyección 12 de noviembre | Variación calculada |
|---|---|---|---|
| Gasolina 93 | $960.976,8/m³ | $936.199,3/m³ | -2,58% |
| Gasolina 97 | $1.099.511/m³ | $1.070.349,2/m³ | -2,65% |
| Diésel | $1.323.271/m³ | $1.329.989,8/m³ | +0,51% |
Fuente: elaboración propia a partir del anexo de proyección del informe técnico MEPCO de la CNE. Variaciones calculadas sobre precios de paridad expresados en pesos por metro cúbico. No corresponden a cambios confirmados en el precio final de las estaciones de servicio.
La diferencia es significativa. La paridad de la gasolina de 93 octanos disminuye aproximadamente $24,8 por litro en términos equivalentes, mientras que la de 97 retrocede cerca de $29,2. Para el diésel, el cálculo muestra un incremento aproximado de $6,7 por litro en su valor de paridad.
El principal hallazgo es que el propio modelo oficial no muestra una nueva presión equivalente para todos los combustibles. Las gasolinas presentan una trayectoria proyectada a la baja, mientras el diésel conserva una presión alcista moderada. Esto permite cuestionar las lecturas generales que atribuyen un mismo comportamiento a todo el mercado.
La diferencia entre paridad de importación y precio en el surtidor
Para interpretar correctamente estos números es necesario comprender qué mide la CNE. La paridad de importación representa el costo estimado de adquirir un combustible en un mercado internacional relevante, incorporando conceptos como cotización FOB, transporte marítimo, seguros, aranceles, almacenamiento y tipo de cambio.
En consecuencia, una disminución de la paridad no significa que una estación de servicio deba reducir automáticamente el precio en la misma cantidad. El valor final también depende de la estructura tributaria, los mecanismos de estabilización, los márgenes comerciales y las condiciones de distribución.
El informe utiliza como referencia para las gasolinas y el diésel el mercado de la Costa del Golfo de Estados Unidos. La autoridad también incorpora ajustes por diferencias de calidad entre los combustibles transados internacionalmente y los exigidos para su comercialización en Chile.
Este procedimiento permite comprender por qué el precio del petróleo crudo no basta para anticipar el comportamiento de las bencinas. Los combustibles refinados tienen cotizaciones propias y sus márgenes pueden evolucionar de manera distinta a la materia prima utilizada para producirlos.
La metodología oficial también considera un período de cuatro semanas para calcular las paridades vigentes en noviembre. Por lo tanto, los movimientos más recientes de los mercados internacionales no se trasladan de inmediato al indicador utilizado por la autoridad.
Fuente documental: Comisión Nacional de Energía: informe técnico de precios de paridad y referencia del MEPCO, noviembre de 2026.
El dólar también interviene en el costo de los combustibles
Chile depende de las importaciones de combustibles y, por ello, el tipo de cambio constituye una variable central en la formación de los precios internos. Aunque las cotizaciones internacionales se expresen en dólares, su conversión a pesos determina cuánto representa ese costo para los importadores y para el sistema de precios nacional.
El informe de la CNE utilizó promedios semanales del dólar observado de $978,26 para la semana del 5 de octubre, $982,63 para la del 12, $981,09 para la del 19 y $988,82 para la del 26 de octubre. La última semana considerada presentó un tipo de cambio promedio superior al de las tres anteriores.
La evolución muestra por qué una eventual caída de las cotizaciones internacionales puede verse parcialmente compensada por un dólar más caro. También explica que el análisis de los combustibles debe considerar simultáneamente los mercados de productos refinados y el mercado cambiario.
Los registros del Banco Central muestran que el dólar observado llegó a $970,95 el 5 de noviembre, después de haber alcanzado $993,22 el 30 de octubre. Esta comparación diaria no reemplaza los promedios utilizados por la CNE, pero permite observar la volatilidad cambiaria durante el período.
Fuente: Banco Central de Chile: serie diaria del dólar observado.
El diésel mantiene una presión distinta a la de las gasolinas
La diferencia entre las proyecciones de paridad permite observar un fenómeno que tiene consecuencias económicas más amplias. El diésel es un insumo fundamental para el transporte de carga, la logística, la maquinaria y distintas actividades productivas. Por eso, sus variaciones pueden repercutir en costos empresariales que no aparecen directamente en el gasto de los automovilistas.
En el informe vigente desde el 5 de noviembre, la paridad del diésel se situó en $1.323.271 por metro cúbico. Para el 12 de noviembre, la proyección de la CNE la ubicó en $1.329.989,8. La variación es moderada en términos porcentuales, pero confirma que el combustible mantiene una dinámica diferente de la observada en las gasolinas.
La propia estructura del informe permite identificar otro elemento: el diferencial promedio móvil de refinación del diésel alcanzó $329.467,96 por metro cúbico. Para la gasolina de 93 octanos fue de $92.452,13 y para la de 97 llegó a $191.559,52.
Estos diferenciales no son precios finales ni márgenes comerciales de las estaciones de servicio. Representan la diferencia calculada entre el valor de los productos refinados y el petróleo crudo de referencia, dentro de la metodología utilizada por la autoridad. Su magnitud ayuda a explicar por qué los combustibles pueden experimentar presiones diferentes incluso cuando comparten una materia prima.
El impacto económico del diésel depende, además, de cuánto tiempo se mantenga la presión y de la capacidad de las empresas para absorber los mayores costos. Si los incrementos se prolongan, pueden trasladarse gradualmente a tarifas de transporte y precios de bienes, aunque ese traspaso no es inmediato ni uniforme.
Qué muestran los precios de referencia del MEPCO
El informe también permite comparar las paridades de importación con los precios de referencia superior establecidos para cada combustible. Para la semana que comienza el 5 de noviembre, el precio de referencia superior de la gasolina de 93 octanos fue de $888.487,4 por metro cúbico, mientras su paridad alcanzó $960.976,8.
En la gasolina de 97 octanos, el precio de referencia superior se fijó en $914.242,5 por metro cúbico, frente a una paridad de $1.099.511. En el diésel, la referencia superior fue de $1.196.123,1, mientras la paridad llegó a $1.323.271.
Estas diferencias permiten entender la función del mecanismo de estabilización. Cuando el valor de paridad se sitúa fuera de la banda de referencia, el MEPCO modifica el componente variable del impuesto específico para amortiguar parte de la variación que, de otra manera, podría trasladarse al precio interno.
La comparación no significa que el Estado pague automáticamente toda la diferencia ni que los consumidores queden protegidos de cualquier incremento. El mecanismo opera mediante reglas tributarias y tiene límites definidos por la legislación. Su efecto depende de la magnitud y persistencia de las variaciones internacionales.
ENAP y la diferencia entre los cálculos técnicos y el precio semanal
La Empresa Nacional del Petróleo cumple un papel distinto al de la CNE. ENAP publica semanalmente estimaciones de precios de combustibles, pero no fija los valores finales que cada estación cobra a sus clientes. Estos dependen de las decisiones comerciales de los distribuidores y de las condiciones de cada mercado local.
En su informe para el período comprendido entre el 5 y el 11 de noviembre, ENAP estimó una variación de cero pesos para las gasolinas y el diésel. Este antecedente oficial es importante porque demuestra que la proyección de paridad de importación no debe confundirse con un cambio inmediato en el precio mayorista ni con una variación obligatoria en los surtidores.
El próximo informe semanal permitirá conocer si las condiciones consideradas en los cálculos oficiales se traducen en un ajuste mayorista diferente. Hasta entonces, cualquier cifra sobre el aumento o la disminución efectiva que pagarán los consumidores debe tratarse con cautela.
Fuente: ENAP: informes semanales de precios de combustibles de 2026.
La información oficial permite anticipar tendencias, no garantizar precios
Los antecedentes disponibles al 6 de noviembre permiten establecer una conclusión: las presiones sobre los combustibles no son homogéneas. La proyección de la CNE muestra una reducción de las paridades de las gasolinas y un incremento marginal del diésel, mientras los valores de referencia del MEPCO continúan siendo relevantes para amortiguar el efecto de las cotizaciones internacionales.
La evolución de los precios dependerá de la combinación entre mercados de refinados, petróleo crudo, tipo de cambio, costos de importación y operación del mecanismo tributario. Ninguna de esas variables, observada de manera aislada, permite determinar cuánto pagarán los consumidores en la siguiente semana.
La ventaja de utilizar los documentos oficiales es que permite separar los hechos de las estimaciones y construir conclusiones reproducibles. En este caso, el dato central no es una promesa de baja para las bencinas ni una advertencia de una gran alza del diésel: es la evidencia de que ambos combustibles están siguiendo trayectorias diferentes y que el sistema chileno de estabilización debe procesar esa divergencia.
La próxima publicación de ENAP y los siguientes informes técnicos de la CNE permitirán comprobar si esa tendencia se mantiene. Mientras tanto, los datos disponibles ofrecen una lectura más precisa del mercado que cualquier cifra aislada sobre el precio internacional del petróleo.
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