Javier Milei llega este 3 de septiembre de 2026 a La Moneda. La bilateral con José Antonio Kast está fijada a las 11:30. El eje no declarado es el decreto 457 Estrecho de Magallanes, de 2021, que alude a un control conjunto del paso. Kast dijo en Punta Arenas que no exigirá la firma. El canciller Francisco Pérez Mackenna pidió que Argentina cumpla “lo antes posible”.
Contexto y desglose del hecho principal
El Decreto 457/2021 aprobó la Directiva de Política de Defensa Nacional argentina. El texto, firmado por Alberto Fernández el 14 de julio de 2021, habla de fortalecer la “exploración, estudio y control conjunto” del Estrecho de Magallanes y del Mar de Hoces o Drake. Chile protestó ese mismo año, aún bajo Sebastián Piñera.
En marzo de 2025, durante el gobierno de Gabriel Boric y con José Antonio Viera-Gallo de embajador, Buenos Aires reconoció por escrito que esa fórmula era un “error” y se comprometió a dejarla sin efecto. El papel no se tradujo en Gaceta. El texto de 2021 sigue vigente.
El 26 de agosto de 2026, el ministro de Defensa Fernando Barros habló con su par argentino, Carlos Alberto Presti. Motivo: dichos del brigadier Gustavo Javier Valverde, jefe de la Fuerza Aérea argentina, que incluyó “Magallanes, el sur, el Drake” en un relato de soberanía. Presti habló de confusión. Barros salió con otro dato: hay un decreto nuevo “para la firma” de Milei.
Pérez Mackenna viajó a Buenos Aires en marzo, al asumir. Su par, Pablo Quirno, le dijo entonces que el recambio normativo ya estaba listo. Seis meses después, el canciller chileno insiste en cada reunión. Kast, en el Navy Day de la Armada, cortó el tono: el Estrecho es chileno por tratado. No pedirá la rúbrica como condición de la cita.
Análisis de datos y cifras clave
Cinco años separan el decreto de Fernández de la reunión de este jueves. Tres administraciones chilenas —Piñera, Boric, Kast— han pedido la corrección. Dos administraciones argentinas —Fernández y Milei— han prometido enmendarlo. El documento de 2025 quedó en el archivo diplomático. La firma presidencial argentina no apareció.
El Estrecho de Magallanes tiene unos 570 kilómetros de longitud. Conecta el Atlántico y el Pacífico por aguas interiores chilenas. El Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984 fijan el régimen. Argentina, en un comunicado reciente de su Cancillería, reiteró que esos pactos “rigen plenamente” y son “definitivos”. El decreto de defensa de 2021 dice otra cosa en su lenguaje operativo.
- Años desde la protesta chilena inicial: 5 (2021-2026).
- Fecha del Decreto 457/2021: 14 de julio de 2021.
- Reconocimiento argentino del “error”: marzo de 2025.
- Hora de la bilateral Kast-Milei: 11:30 del 3 de septiembre de 2026, La Moneda.
- Largo aproximado del Estrecho: 570 kilómetros.
- Tratados de referencia: Límites de 1881 y Paz y Amistad de 1984.
Comparado con el litigio del Beagle, cerrado en 1984 tras mediación pontificia, este episodio no reabre límites. Reabre redacción. Un decreto interno argentino no modifica un tratado. Sí alimenta discursos militares y notas de protesta. En 2024 Milei ordenó elaborar una nueva directiva. En septiembre de 2026 esa directiva, según Santiago, sigue sobre el escritorio presidencial.
El Decreto 256 de 2010, que regula autorizaciones de naves hacia las Malvinas, es un segundo flanco naval. No es el centro de la cita. El centro es una frase —“control conjunto”— que Chile considera incompatible con la administración exclusiva del canal.
Impacto a nivel institucional o gubernamental
Cancillería lleva el expediente. Defensa lo empujó a la agenda pública al revelar que el texto “está para la firma”. Interior, por voz del subsecretario Máximo Pávez, describe la relación como de “total normalidad”. Tres ministerios, tres intensidades. El Presidente unifica el mensaje hacia afuera: soberanía zanjada por tratado, sin ultimátum protocolar.
En el Congreso, la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara presiona en sentido contrario. El diputado Nelson Venegas exigió que Kast pida la derogación inmediata. El diputado Agustín Romero replicó que esa exigencia no se formuló con la misma fuerza cuando Fernández y Boric coincidían políticamente. El dato institucional es otro: el reclamo existe desde 2021, con independiencia del color de La Moneda.
Argentina ya se desmarcó de Valverde. Su Cancillería citó los tratados de 1881 y 1984. Falta el acto administrativo que alinee la Directiva de Defensa con esa nota. Mientras el 457/2021 viva, cualquier jefe militar puede leer “control conjunto” como doctrina y no como error tipográfico.
Perspectiva técnica y reacciones de expertos
Un tratado prevalece sobre un decreto interno. Eso enseña el derecho internacional público. Por eso Kast puede afirmar que no negociará soberanía. Por eso Barros puede decir que un papel extranjero no altera el título chileno. La utilidad del nuevo decreto no es jurídica hacia Chile. Es interna hacia las Fuerzas Armadas argentinas.
«Hemos insistido cada vez que nos hemos juntado en que está esto pendiente, que tienen que cumplir con lo que nos prometieron, que es básicamente modificar esto y firmar el decreto nuevo. La soberanía de Chile no se transa.»
La navegación del Estrecho se rige por normas de paso y por la práctica de la Armada de Chile. Un lenguaje de “espacio compartido” en un manual de defensa genera fricción operativa: patrullajes, sobrevuelos, cartografía. Corregir la directiva reduce esa ambigüedad. No crea soberanía. Evita que un discurso de Estado Mayor la ponga en duda cada invierno austral.
Kast eligió Punta Arenas para hablar. No fue casual. El Navy Day sitúa al Presidente junto a la fuerza que controla el canal. El mensaje a Buenos Aires es dual: trato de igual a igual en La Moneda; línea roja en el agua.
Lo que revelan los documentos oficiales
El Decreto 457/2021 publicado en el Boletín Oficial de Argentina es el texto que Santiago quiere reemplazar. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile sostiene la doctrina de los tratados y las notas de protesta de 2021 y de agosto de 2026. El Tratado de Paz y Amistad de 1984, en el repositorio de la Biblioteca del Congreso Nacional, fija el cierre del diferendo austral.
La Cancillería argentina, en su descargo posterior a Valverde, ancló su posición en esos mismos pactos. Hay, por tanto, coincidencia verbal y divergencia documental. El documento que falta es el que deroga o sustituye la directiva de 2021. Barros y Pérez Mackenna afirman que ese recambio existe como borrador desde marzo.
Un tratado no se deroga por omisión de un decreto. Un decreto sí puede seguir educando a cuadros militares durante media década. Esa es la asimetría que la bilateral de las 11:30 no puede resolver con una foto.
Proyección a corto y mediano plazo
Si Milei firma en las próximas semanas, el episodio baja de intensidad. La oposición chilena perderá el argumento de “hechos concretos”. Si no firma, cada declaración de un uniformado argentino reabrirá la nota verbal. El costo no será un cambio de mapa. Será una agenda bilateral ocupada por un párrafo de 2021.
A mediano plazo, Chile y Argentina negocian también gas, interconexión eléctrica y tránsito austral. Esas carpetas avanzan mejor cuando el canal no está en disputa semántica. El decreto 457 Estrecho de Magallanes es, en la práctica, un test de disciplina interna argentina: si la Casa Rosada alinea a Defensa con Cancillería.
«El Estrecho de Magallanes es chileno, y Argentina no tiene ni tendrá jamás soberanía ni control sobre el Estrecho de Magallanes, como ya se ha señalado en los tratados internacionales. Nosotros no le vamos a exigir al Presidente Milei la firma de ese decreto.»
La reunión de este jueves puede hablar de energía, comercio y Foro Madrid. El reloj diplomático, sin embargo, sigue marcado por una rúbrica que Santiago dice lista desde marzo. ¿Cuánto tiempo más puede un tratado de 1984 convivir con un decreto que sus propios firmantes posteriores llaman error y no se atreven a borrar?
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