La Moneda aclara cifra de robos y delitos violentos de 2025 tras polémica por posteo de Boric

Gobierno explica metodología de los 218 mil delitos violentos citados por Kast. Datos oficiales de Subsecretaría y respuesta a Boric.
Chile08 de agosto de 2026Victor Manuel Arce GarciaVictor Manuel Arce Garcia
LAMONEDA
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El Gobierno de Chile precisó este viernes la metodología detrás de la cifra de 218 mil robos y delitos violentos de 2025 mencionada por el presidente José Antonio Kast en su cadena nacional del 5 de agosto. La explicación surgió tras un reposteo del expresidente Gabriel Boric que calificaba de falsa esa referencia, según un chequeo de Fast Check basado en datos del Centro de Estudios y Análisis del Delito.

Origen de la controversia y respuesta oficial

El 5 de agosto de 2026, el presidente José Antonio Kast se dirigió al país en cadena nacional para presentar la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo. En su intervención señaló que el Gobierno había recibido un país con un promedio de más de mil homicidios al año y “218 mil robos violentos solo el año pasado”.

Al día siguiente, el portal de verificación Fast Check revisó los registros del Centro de Estudios y Análisis del Delito (CEAD), dependiente de la Subsecretaría de Prevención del Delito, y concluyó que los robos violentos en 2025 alcanzaron 69.777 casos.

Esa cifra se desglosa en 61.575 robos con violencia o intimidación y 8.202 robos violentos de vehículos motorizados. Si se suman los robos por sorpresa, el total de la familia de robos violentos llega a 109.419.

El expresidente Gabriel Boric compartió el chequeo en redes sociales. La publicación generó reacciones y una denuncia ante la Contraloría General de la República presentada por el abogado Luis Mariano Rendón, quien acusó una posible infracción al principio de probidad por magnificar la cifra.

En vocería desde La Moneda, el subsecretario del Interior Máximo Pavez respondió a las consultas sobre el tema.

“El Gobierno no se pronuncia respecto a los reposteos del expresidente de la República ni de ninguno de sus ministros de Estado. Lo importante es la forma en que el Estado, a través del gobierno del Presidente de la República, está haciendo frente y le está proponiendo al país una agenda para combatir el terrorismo, el crimen organizado y la delincuencia”.

Metodología detallada de la cifra utilizada

Pavez explicó que la referencia del presidente corresponde a una categoría más amplia de “robos y delitos violentos”, no solo a la familia estricta de robos violentos del CEAD.

Según la precisión entregada, al sumar datos de la Subsecretaría de Prevención del Delito se obtiene un orden de 220 mil delitos: 97 mil y fracción de delitos contra la vida o integridad de las personas; 61 mil y fracción de robos con violencia o intimidación; 8 mil y fracción de robo violento de vehículos motorizados; 39 mil y fracción de robo por sorpresa, más delitos asociados a armas.

“Cuando el presidente de la República se refiere a robos y delitos violentos, esa es la cifra que nosotros podemos obtener haciendo la suma de acuerdo a las cifras de la Subsecretaría de Prevención del Delito”, indicó.

Agregó que en el desagregado de los tipos de delitos violentos, que incluye el robo con violencia, se alcanza el margen citado. Cualquier ciudadano puede recurrir a la Contraloría en términos respetuosos si lo estima conveniente.

El Ministerio de Seguridad reconoció ante medios un “error de referencia” en la formulación original, al precisarse que se trataba de robos y delitos violentos combinados.

Datos oficiales consolidados de 2025

Los registros unificados de Carabineros y la Policía de Investigaciones, presentados en febrero de 2026 por el entonces ministro de Seguridad Pública Luis Cordero y la subsecretaria Carolina Leitao, muestran una disminución de 9,8 % en la tasa de robos violentos durante 2025.

La tasa pasó de 600,1 a 541,5 casos por cada 100 mil habitantes, lo que equivalió a 11.129 casos menos respecto de 2024. El total de la familia de robos violentos quedó en 109.419 casos.

Las principales bajas se registraron en robo violento de vehículo motorizado (22,26 % de caída en tasa y 2.293 casos menos) y robo con violencia o intimidación (12 % de baja).

En delitos contra la vida o integridad de las personas, los casos policiales bajaron de 253.870 a 250.720, con una tasa que pasó de 1.263,9 a 1.240,8 por cada 100 mil habitantes. Homicidios disminuyeron 4,1 %, abusos sexuales 7,4 % y lesiones graves o gravísimas 2,2 %.

Estas cifras oficiales de la Subsecretaría de Prevención del Delito confirman una tendencia a la baja en varias familias delictuales al cierre del gobierno anterior, aunque los delitos asociados a armas y drogas registraron alzas atribuidas a mayor fiscalización.

Comparación con períodos previos

Entre 2022 y 2025, los robos violentos alcanzaron niveles elevados en comparación con años anteriores a la pandemia. En 2024 se registraron 120.548 casos de esa familia, cifra que bajó en 2025.

Los delitos de mayor connotación social mostraron variaciones, con picos en algunas categorías durante el período 2022-2025. La consolidación de datos del CEAD permite ahora una lectura más precisa de la herencia recibida por la actual administración.

El presidente Kast ha informado avances posteriores: al 26 de julio de 2026, los robos violentos disminuyeron en más de 7 mil casos respecto del mismo período del año anterior, los homicidios bajaron 18,7 % y los secuestros confirmados por la PDI cayeron 45 %.

Impacto en la agenda de seguridad y percepción pública

La precisión metodológica llega en un momento en que el Ejecutivo impulsa la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo, con cerca de 30 proyectos de ley, refuerzo de control territorial y mayor coordinación entre policías y otras instituciones.

La discrepancia entre la cifra de 218 mil y los 69.777 de la categoría estricta de robos violentos genera debate sobre la transparencia en el uso de estadísticas. La denuncia ante la Contraloría solicita revisar los registros del CEAD y determinar si hubo vulneración al principio de probidad.

Para la ciudadanía, la claridad en las cifras resulta central. La sensación de inseguridad se construye no solo con datos absolutos sino con la confianza en que las autoridades presentan información verificable y contextualizada.

El descenso de 9,8 % en robos violentos durante 2025 ya representaba un cambio de tendencia. Los avances reportados en 2026 por el gobierno actual buscan consolidar esa baja y enfrentar de manera prioritaria el crimen organizado transnacional, el contrabando y los delitos asociados a armas.

Expertos en seguridad pública señalan que la agregación de categorías (delitos contra la vida, robos por sorpresa y armas) permite una mirada más amplia del fenómeno de la violencia, aunque exige explicitar siempre la metodología para evitar confusiones.

La Subsecretaría de Prevención del Delito mantiene actualizados los datos a través del CEAD, lo que facilita el control ciudadano y el análisis independiente.

Consecuencias políticas y escenarios posibles

La intervención de Pavez busca cerrar el episodio y reenfocar la atención en la agenda legislativa y operativa. Sin embargo, el reposteo de Boric y la denuncia ante la Contraloría mantienen el tema en la discusión pública.

Si la Contraloría acoge la presentación, podría solicitar información detallada a la Subsecretaría y emitir un pronunciamiento sobre el uso de cifras en comunicaciones oficiales.

En el plano parlamentario, la discusión de los proyectos de la agenda de seguridad podría incorporar exigencias de mayor precisión estadística en los informes que acompañen las iniciativas.

Para el Ejecutivo, la lección operativa apunta a unificar el lenguaje: distinguir con claridad entre “robos violentos” (familia CEAD) y “robos y delitos violentos” (suma ampliada).

Los datos de 2025 muestran que, pese a la baja en varias categorías, el volumen absoluto de delitos violentos sigue siendo elevado. Esa realidad justifica la prioridad otorgada a la seguridad, independientemente de la fórmula exacta empleada en un discurso.

La transparencia en la presentación de cifras delictuales fortalece la legitimidad de las políticas. La ciudadanía dispone ahora de la explicación oficial y de los registros públicos para contrastar.

El episodio ilustra la tensión permanente entre el uso político de las estadísticas y la exigencia de rigor técnico. En un país donde la seguridad pública ocupa el centro de las preocupaciones, la precisión se convierte en un activo institucional.

La Moneda optó por no confrontar directamente al expresidente y por entregar la desagregación de las cifras. Esa decisión mantiene el foco en la gestión actual y en los resultados que el Gobierno reporta en sus primeros meses.

Los próximos balances del CEAD permitirán evaluar si la tendencia a la baja se sostiene y si las medidas de control territorial y persecución del crimen organizado logran reducir de manera sostenida tanto los robos violentos estrictos como el conjunto más amplio de delitos violentos.

Mientras tanto, la aclaración oficial queda registrada: la cifra de alrededor de 220 mil corresponde a una suma de categorías específicas de la Subsecretaría de Prevención del Delito, y no a la familia exclusiva de robos violentos que el CEAD contabilizó en 69.777 casos durante 2025.

Presidente Boric y Carolina Tohá / The Times LatinoBoric cuestiona cifras de robos de Kast y genera críticas del oficialismo
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