La diplomacia china confirmó que trabaja en los detalles de una reunión entre el presidente chileno José Antonio Kast y su homólogo Xi Jinping durante la cumbre APEC 2026, prevista para el 18 y 19 de noviembre en Shenzhen. El embajador Niu Qingbao anunció el encuentro el 4 de noviembre, en momentos en que el comercio bilateral supera los US$67.000 millones y el proyecto de cable submarino vuelve al centro de las diferencias geopolíticas.
Beijing confirma el encuentro y prepara una agenda bilateral con Chile
El embajador de China en Chile, Niu Qingbao, confirmó el miércoles 4 de noviembre que los gobiernos de ambos países están trabajando para concretar una reunión entre José Antonio Kast y Xi Jinping durante la próxima cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
La confirmación se produjo durante una entrevista con CNN Chile, en la que el diplomático explicó que las respectivas representaciones estaban finalizando los detalles del encuentro. La cita será la primera reunión presencial entre ambos mandatarios desde que Kast asumió la Presidencia de Chile.
El anuncio tiene relevancia diplomática porque llega después de varios meses de contactos entre Santiago y Beijing. Durante ese período, el canciller chileno Francisco Pérez Mackenna realizó gestiones de alto nivel en China, mientras el subsecretario de Relaciones Exteriores, Patricio Torres, mantuvo conversaciones políticas con representantes del Partido Comunista chino.
La preparación del encuentro también coincide con el décimo aniversario de la Asociación Estratégica Integral entre Chile y China, una instancia que ha servido para institucionalizar la cooperación en comercio, inversiones, infraestructura y desarrollo tecnológico.
Qingbao señaló que los dos presidentes intercambiarán opiniones sobre la evaluación general de las relaciones bilaterales. El diplomático destacó la continuidad de los vínculos entre ambos países, independientemente de las diferencias políticas entre sus respectivos gobiernos.
La reunión todavía tiene aspectos logísticos pendientes. El embajador no detalló una agenda definitiva ni confirmó acuerdos específicos que puedan anunciarse durante la visita. Tampoco se ha publicado un documento oficial que establezca los compromisos concretos que ambas administraciones pretenden alcanzar.
La Cancillería de Chile ha presentado la relación con China como una prioridad de su política exterior, con énfasis en ampliar las oportunidades de inversión, diversificar las exportaciones y fortalecer la cooperación tecnológica.
La confirmación de Beijing representa una señal de continuidad diplomática. Sin embargo, el encuentro tendrá lugar en un escenario internacional más complejo que el de anteriores reuniones bilaterales, particularmente por las diferencias entre Estados Unidos y China y la posición que el nuevo Gobierno chileno busca adoptar frente a ambas potencias.
APEC 2026: Shenzhen se convierte en escenario de una negociación estratégica
La cumbre de líderes económicos de APEC se realizará los días 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, ciudad de la provincia china de Guangdong. Será la tercera ocasión en que China ejerza como economía anfitriona del foro, después de las ediciones de 2001 y 2014.
El programa oficial contempla el encuentro de los líderes de las 21 economías participantes y una agenda de cooperación regional que incluye comercio, conectividad, innovación, inteligencia artificial y resiliencia de las cadenas de suministro.
China definió para esta edición el lema Construir una comunidad de Asia-Pacífico para prosperar juntos, acompañado de tres prioridades: apertura, innovación y cooperación.
Según el Secretariado de APEC, las discusiones de 2026 han estado centradas en fortalecer la integración económica, facilitar el intercambio comercial y ampliar la colaboración tecnológica. La inteligencia artificial tendrá especial relevancia durante las sesiones de líderes.
La agenda adquiere importancia para Chile porque el país mantiene una elevada dependencia comercial de los mercados asiáticos, especialmente de China, que continúa siendo su principal socio económico.
La participación de Kast también se enmarca en una visita oficial que contempla actividades diplomáticas y comerciales. La agenda se complementará con Chile Week China 2026, programada entre el 16 y el 20 de noviembre en Beijing, Shenzhen y Shanghái.
La iniciativa, encabezada por ProChile y respaldada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, busca promover exportaciones, inversiones y oportunidades de cooperación empresarial. La edición de este año tendrá especial atención en tecnología, innovación, servicios de alto valor y productos agroalimentarios.
El Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico reúne a 21 economías que representan una proporción sustancial del comercio y la producción mundial. Sus decisiones no constituyen tratados comerciales vinculantes, pero sus encuentros permiten coordinar políticas y establecer compromisos de cooperación entre gobiernos.
Los números de la relación económica entre Chile y China
Las cifras comerciales explican buena parte de la importancia que tiene el encuentro para La Moneda. Según la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI), el intercambio comercial entre Chile y China alcanzó aproximadamente **US$67.105 millones durante 2025**, consolidando al país asiático como el principal socio comercial chileno.
La relación presenta una estructura complementaria, aunque también revela una concentración importante de las exportaciones chilenas en recursos naturales. Los minerales de cobre, las cerezas, los cátodos de cobre, los carbonatos de litio y la celulosa figuran entre los principales productos enviados al mercado chino.
Los antecedentes publicados por SUBREI permiten observar la evolución de los principales indicadores:
| Indicador | Período | Resultado |
|---|---|---|
| Intercambio comercial bilateral | 2025 | US$67.105 millones |
| Exportaciones chilenas a China | 2025 | US$40.647 millones |
| Participación de China en las exportaciones chilenas | 2025 | 36,8% |
| Intercambio comercial bilateral | Enero-agosto 2026 | US$45.647 millones |
| Exportaciones chilenas a China | Enero-agosto 2026 | US$27.887 millones |
| Crecimiento de exportaciones a China | Enero-agosto 2026 frente a 2025 | 11,1% |
| Importaciones provenientes de China | Enero-agosto 2026 | US$17.650 millones |
Las cifras correspondientes a 2026 muestran que la relación comercial conserva dinamismo. Entre enero y agosto, las exportaciones chilenas hacia China aumentaron 11,1% respecto del mismo período del año anterior, según el balance divulgado por SUBREI.
La comparación temporal debe considerar que los datos de 2025 corresponden al año completo, mientras que los de 2026 abarcan ocho meses. No resulta metodológicamente correcto interpretar ambos valores como una comparación anual equivalente.
La composición de los envíos también merece atención. Durante 2025, los minerales de cobre representaron una parte sustancial de las exportaciones chilenas a China, mientras que las cerezas y otros productos agroalimentarios mantuvieron una presencia relevante.
La relación, sin embargo, no se limita a la minería. Las exportaciones chilenas de bienes distintos del cobre y el litio hacia China alcanzaron **US$9.585 millones en 2025**, según los antecedentes difundidos por el Ministerio de Relaciones Exteriores durante la preparación de Chile Week.
El comercio de servicios también registró un avance. Las exportaciones chilenas de servicios hacia el mercado chino alcanzaron US$71 millones durante 2025, un récord histórico y un crecimiento de 39% respecto del año anterior.
Esos resultados ayudan a explicar por qué el Gobierno pretende ampliar la agenda bilateral hacia sectores de mayor valor agregado, como tecnología, servicios digitales, inteligencia artificial, energías renovables y soluciones para la industria minera.
La estrategia de la Cancillería: diversificar exportaciones y atraer inversiones
El ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, realizó en agosto de 2026 una visita oficial a Beijing para sostener reuniones con autoridades políticas y económicas chinas.
Durante su agenda se reunió con el canciller Wang Yi, el viceprimer ministro He Lifeng y representantes de organismos encargados de la planificación económica, la ciencia y la tecnología.
Las conversaciones abordaron oportunidades de inversión, cooperación industrial y la reactivación del Diálogo Estratégico en Cooperación y Coordinación Económica Chile-China, cuya continuidad fue planteada para 2027.
El Ministerio de Relaciones Exteriores también destacó la importancia de aprovechar las capacidades chilenas en energías renovables, minería y producción de materias primas estratégicas para atraer capital y desarrollar nuevas industrias.
La estrategia tiene una dimensión económica concreta. Chile necesita ampliar la variedad de sus exportaciones para reducir la exposición a las fluctuaciones internacionales de los precios de los minerales y generar nuevas oportunidades para empresas tecnológicas, agrícolas y de servicios.
La Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales informó que China concentró el 30,8% del intercambio comercial chileno durante el primer semestre de 2026 y representó el 33,9% de las exportaciones nacionales.
Estados Unidos ocupó el segundo lugar como socio comercial, con una participación de 17,7% en el intercambio total durante ese período. La diferencia muestra la importancia relativa del mercado chino para la economía chilena.
La política exterior de Kast tendrá que administrar esa realidad económica sin perder de vista los intereses estratégicos y de seguridad de Chile.
El cable submarino Chile-China vuelve al centro de las diferencias diplomáticas
Uno de los asuntos más delicados que rodean la preparación de la reunión entre Kast y Xi Jinping es el proyecto Chile-China Express, una iniciativa destinada a establecer una conexión submarina de fibra óptica entre ambos países.
El proyecto ha generado diferencias diplomáticas debido a las preocupaciones relacionadas con la seguridad de las comunicaciones, la infraestructura digital y la participación de empresas vinculadas con China.
El embajador Niu Qingbao volvió a referirse al tema durante su entrevista del 4 de noviembre. El diplomático sostuvo que el cable constituye un proyecto de cooperación bilateral de carácter comercial y que debe desarrollarse de manera transparente, respetando las leyes chilenas.
Qingbao también cuestionó la decisión del Gobierno anterior de mantener el proyecto en pausa durante el proceso de evaluación. A su juicio, esa decisión estuvo influida por presiones estadounidenses y por una interpretación excesivamente amplia de los riesgos de seguridad nacional.
El diplomático aseguró que Beijing no considera que la iniciativa haya sido cancelada y afirmó que las autoridades chilenas todavía están evaluando sus antecedentes.
La posición china contrasta con las preocupaciones expresadas desde Washington sobre la seguridad de infraestructuras tecnológicas estratégicas y la eventual influencia de empresas extranjeras en sistemas críticos de comunicaciones.
El proyecto plantea una cuestión que va más allá de la conectividad. Un cable submarino puede transportar grandes volúmenes de información y convertirse en una infraestructura relevante para las comunicaciones comerciales, gubernamentales y financieras.
Por esa razón, la evaluación chilena debe considerar aspectos técnicos, económicos, regulatorios y de seguridad. La nacionalidad de los inversionistas no debería sustituir el análisis de los riesgos concretos, pero tampoco puede ignorarse cuando se trata de infraestructura crítica.
El Gobierno de Kast deberá determinar si mantiene el proceso de evaluación, bajo qué condiciones podría autorizar el proyecto y qué mecanismos de supervisión exigiría a sus operadores.
Una eventual decisión favorable necesitaría garantías sobre la protección de datos, la continuidad del servicio, la gobernanza de la infraestructura y la capacidad de fiscalización de las autoridades chilenas.
Washington, Beijing y el desafío diplomático del Gobierno de Kast
La confirmación de la reunión bilateral se produce en un momento particularmente sensible para las relaciones exteriores chilenas. La administración de Kast ha mostrado disposición a estrechar vínculos con Estados Unidos en materia de seguridad regional, mientras mantiene la necesidad de proteger la relación económica con China.
El embajador Qingbao se refirió expresamente a esa situación. Consultado sobre la participación de Chile en iniciativas de seguridad promovidas por Washington, sostuvo que espera que Santiago mantenga su autonomía para decidir sobre sus relaciones comerciales y diplomáticas.
El diplomático también manifestó confianza en que Chile no se verá obligado a restringir sus negocios con China como consecuencia de sus acercamientos con Estados Unidos.
La declaración tiene una lectura política relevante. Beijing busca evitar que las diferencias estratégicas entre las dos potencias se traduzcan en restricciones comerciales para sus socios latinoamericanos.
Chile tiene razones económicas para mantener una relación estrecha con ambas. Estados Unidos constituye un mercado importante para sus exportaciones, mientras China es su principal socio comercial y un destino central para la producción minera y agroalimentaria.
La dificultad consiste en evitar que la competencia entre ambas potencias termine condicionando decisiones soberanas en áreas como telecomunicaciones, infraestructura, energía, inversiones y seguridad.
La reunión de Shenzhen permitirá conocer hasta qué punto Kast está dispuesto a profundizar la cooperación con Beijing y qué señales pretende transmitir a Washington sobre la autonomía de la política exterior chilena.
El Gobierno deberá evitar que la relación bilateral quede reducida a una disputa entre potencias. La defensa de los intereses nacionales requiere criterios transparentes para evaluar inversiones y proyectos estratégicos, independientemente del país de origen del capital.
Los asuntos que pueden marcar la conversación entre Kast y Xi Jinping
La preparación del encuentro abre espacio para una agenda que podría abarcar comercio, inversiones, tecnología, infraestructura y cooperación política. Aunque el embajador chino no entregó un programa definitivo, las reuniones diplomáticas desarrolladas durante 2026 permiten identificar los principales asuntos de interés para ambos gobiernos.
El primero es la modernización de la relación económica. Chile busca atraer inversiones que permitan desarrollar capacidades industriales y tecnológicas, mientras China mantiene interés en asegurar el acceso a materias primas estratégicas y ampliar sus vínculos comerciales con América Latina.
El segundo corresponde a la infraestructura digital. El cable submarino Chile-China Express representa uno de los proyectos más sensibles porque combina intereses comerciales con consideraciones de seguridad nacional.
El tercero es la cooperación energética y minera. La transición energética mundial ha elevado la importancia del cobre y el litio, dos recursos fundamentales para la fabricación de baterías, redes eléctricas y tecnologías de almacenamiento.
El cuarto asunto es la diversificación de exportaciones. Chile busca ampliar sus ventas de productos agroalimentarios, servicios profesionales, soluciones tecnológicas y bienes industriales hacia el mercado chino.
El quinto corresponde a la coordinación política dentro de APEC. Ambas economías tienen interés en preservar mecanismos de cooperación regional y evitar que las tensiones comerciales internacionales debiliten la integración del Asia-Pacífico.
La declaración del embajador chino sugiere que la primera conversación presencial entre Kast y Xi tendrá un carácter amplio y estará destinada a establecer una relación directa entre ambos mandatarios. Los acuerdos concretos dependerán de la preparación diplomática y de las decisiones que cada Gobierno esté dispuesto a asumir.
Los puntos bajo observación: dos preguntas que deberá responder La Moneda
La reunión de Shenzhen representa una oportunidad para fortalecer la relación con el principal socio comercial de Chile, pero también plantea interrogantes sobre la coherencia de la política exterior del nuevo Gobierno.
El primer punto bajo observación es la diferencia entre los objetivos económicos y las decisiones de seguridad. Chile necesita inversiones y cooperación tecnológica, pero debe establecer estándares que garanticen independencia operativa y protección de sus infraestructuras estratégicas.
El segundo corresponde a la capacidad del Ejecutivo para mantener una política exterior autónoma frente a las presiones de las dos principales potencias involucradas. La relación con China tiene consecuencias económicas directas, mientras los vínculos con Estados Unidos incorporan dimensiones comerciales, militares y de seguridad regional.
De esa tensión surgen dos interrogantes centrales:
¿Qué posición llevará Kast a su reunión con Xi Jinping sobre el cable submarino Chile-China Express y qué garantías técnicas exigirá su Gobierno antes de autorizar una eventual ejecución? La respuesta permitirá evaluar si el Ejecutivo cuenta con criterios regulatorios propios o si el proyecto continuará condicionado por las diferencias entre Washington y Beijing.
¿Cómo compatibilizará La Moneda su acercamiento estratégico a Estados Unidos con una relación comercial que representa cerca de un tercio del intercambio exterior chileno? La definición será relevante para las inversiones, las exportaciones y la credibilidad de Chile como socio económico de ambas potencias.
La reunión de noviembre no resolverá necesariamente todas esas diferencias. Sin embargo, constituirá una primera instancia presencial para que Kast y Xi establezcan las bases de su relación política y definan los asuntos que tendrán prioridad durante los próximos contactos bilaterales.
La importancia del encuentro no se medirá únicamente por las declaraciones que emitan ambos presidentes. También dependerá de los compromisos que puedan traducirse en inversiones verificables, mejores condiciones de acceso al mercado chino y reglas claras para los proyectos estratégicos.
Chile llega a Shenzhen con una relación económica consolidada y una agenda diplomática que busca ampliar sus oportunidades. El desafío de Kast será preservar esa posición sin convertir la política exterior en una elección obligatoria entre Beijing y Washington.
La confirmación del encuentro abre una nueva etapa de interlocución entre ambos gobiernos. La agenda definitiva, los compromisos comerciales y la posición que adopte La Moneda frente al cable submarino permitirán determinar el alcance real de esa aproximación.
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