
Las crecientes disputas de Brasil con Estados Unidos y Argentina irrumpieron en la campaña para las elecciones presidenciales del 4 de octubre. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva enfrentó el martes la revocación del visado de su embajadora en Washington y la degradación de lazos con Buenos Aires tras insultos de Javier Milei. Ambos episodios, alineados con el apoyo de Donald Trump y Milei a la oposición, refuerzan el discurso de soberanía del mandatario brasileño.
Episodios simultáneos agravan el doble frente externo
El martes se produjeron dos hechos casi paralelos que elevaron el tono entre Brasilia, Washington y Buenos Aires. Estados Unidos anunció la revocación del visado de la embajadora brasileña Maria Luiza Ribeiro Viotti, en funciones desde 2023. La medida se justificó por demoras en conceder el beneplácito al nominado estadounidense Daniel Pérez, designado por Donald Trump en junio.
El gobierno brasileño calificó la decisión de basada en falsedades y la vinculó a un intento de injerencia electoral.
Al mismo tiempo, Brasil comunicó la degradación de las relaciones con Argentina al nivel de encargados de negocios. La decisión respondió a los reiterados insultos de Javier Milei, quien en la última semana llamó a Lula “corrupto”, “presidiario” y “ladrón”. Uno de esos señalamientos ocurrió en suelo brasileño durante el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro, principal rival opositor.
Brasil retiró a su embajador de Buenos Aires y notificó que las comunicaciones oficiales se limitarían a encargados de negocios mientras persista la actitud del presidente argentino.
"Brasil no solo está preparado, sino que va a enfrentar a cualquier persona de fuera que quiera interferir en nuestro proceso electoral"
La frase, pronunciada por Lula el miércoles en una entrevista, resume la postura oficial. El canciller argentino Pablo Quirno respondió que la región cambia de dirección ideológica y que el gobierno de Buenos Aires celebra y espera que eso ocurra también en Brasil.
Antecedentes comerciales y el factor arancelario
Las fricciones con Washington no son nuevas. En julio de 2025 se registraron los primeros aranceles elevados, y en julio de 2026 entró en vigor una sobretasa adicional del 25 % sobre buena parte de las importaciones brasileñas. La medida afecta alrededor del 19 % de las exportaciones hacia Estados Unidos, con impacto concentrado en sectores de electrónica, maquinaria, autopartes y calzado. Estados de São Paulo y Santa Catarina concentran más de la mitad del volumen afectado.
Productos como carne bovina, café y jugo de naranja quedaron en gran medida exentos, lo que limita el daño macroeconómico inmediato pero genera presión sobre industrias manufacturas específicas.
Flávio Bolsonaro atribuyó la crisis diplomática a la “incompetencia” del gobierno de Lula y a un supuesto rencor por los aranceles. El senador sostiene que Brasilia aplica políticas que restringen el comercio bilateral, entre ellas regulaciones sobre pagos digitales y plataformas.
Desde la perspectiva brasileña, la secuencia de medidas —denegación de visados a funcionarios estadounidenses en julio, demora en el beneplácito y ahora la revocación del visado de la embajadora— forma parte de una escalada motivada por razones ideológicas y por el interés en influir en el resultado del 4 de octubre.
El peso de las encuestas y la percepción ciudadana
Un sondeo Meio/Ideia divulgado el miércoles indica que el 45 % de los electores considera que el apoyo de Trump a un candidato disminuye sus opciones de victoria. Esa lectura explica por qué, en un primer momento, la cercanía de los hermanos Bolsonaro con Washington restó puntos a la oposición.
Sin embargo, la encuesta Genial/Quaest del mismo día muestra una recuperación de Flávio Bolsonaro. En un eventual segundo turno, Lula obtiene el 44 % frente al 39 % del senador, una ventaja reducida a cinco puntos respecto a mediciones anteriores. En primer turno la diferencia es de nueve puntos (39 % frente a 30 %).
El 43 % de los encuestados evalúa de forma negativa la respuesta del gobierno brasileño a los aranceles, frente a un 38 % que la aprueba. Ese dato sugiere que el costo económico de la disputa comercial comienza a pesar en segmentos del electorado, aunque el discurso de soberanía nacional sigue movilizando a la base del presidente.
La interdependencia comercial con Argentina añade otra capa de complejidad. Brasil es el principal socio comercial de su vecino. La degradación de las relaciones diplomáticas no detiene de inmediato el flujo de bienes, pero eleva la incertidumbre en cadenas productivas del Mercosur y complica la coordinación en foros regionales.
Contexto histórico y posibles escenarios
Las relaciones diplomáticas entre Brasil y Estados Unidos superan los 200 años. Episodios de tensión han existido, pero la combinación de aranceles, revocación de visados y acusaciones mutuas de injerencia electoral marca un punto de inflexión. Con Argentina, los 203 años de vínculos formales también enfrentan su momento más tenso en décadas recientes.
Lula busca transformar las crisis externas en un activo de campaña. El argumento central es la defensa de la soberanía electoral frente a “intromisiones” de gobiernos de derecha alineados con la oposición local.
Para la oposición, el costo de los aranceles y el deterioro de lazos con dos socios históricos se convierten en prueba de una gestión diplomática fallida. Flávio Bolsonaro y sus aliados sostienen que la cercanía con Trump y Milei refleja una convergencia ideológica regional y no una interferencia ilegítima.
Si ningún candidato supera el 50 % el 4 de octubre, habrá segunda vuelta. En ese escenario, el peso de las tensiones externas podría inclinarse de dos maneras. Un electorado más sensible a la narrativa nacionalista fortalecería a Lula. Un electorado más preocupado por el impacto económico de los aranceles y por el aislamiento relativo podría reducir la ventaja del presidente.
A mediano plazo, el resultado influirá en la configuración política de América del Sur. Una victoria de Lula mantendría un contrapeso progresista en una región donde gobiernos de derecha han avanzado en varios países. Una victoria de Flávio Bolsonaro alinearía a Brasil con las administraciones de Trump y Milei, alterando equilibrios en el Mercosur y en foros multilaterales.
Los datos de comercio, las mediciones de opinión y las declaraciones oficiales permiten observar que la disputa no se limita a gestos protocolares. Afecta flujos económicos, percepción ciudadana y el margen de maniobra de los candidatos a menos de dos meses de la primera vuelta. El desenlace electoral determinará si las tensiones se normalizan o se consolidan como un nuevo patrón en las relaciones hemisfericas.
Más información sobre el proceso electoral brasileño puede consultarse en el sitio del Tribunal Superior Electoral de Brasil. Detalles de la política comercial estadounidense aparecen en documentos del Representante Comercial de Estados Unidos.
Para seguimiento de la evolución regional, revise también análisis sobre elecciones Brasil 2026 y el impacto de los aranceles Trump Brasil.























