
El Ministerio del Interior elevó este domingo 2 de agosto de 2026 a 1.142 los damnificados y a 5.899 las viviendas con algún tipo de daño por el sistema frontal que golpea la zona centro-sur de Chile. Dos personas murieron en Panguipulli, más de 6.200 permanecen aisladas y 10 alertas rojas siguen activas por crecidas de ríos.
El nuevo balance oficial
La directora nacional de Senapred, Alicia Cebrián, encabezó junto al biministro del Interior y la Segegob, Claudio Alvarado, y el subsecretario Máximo Pavez, el reporte vespertino. Las cifras subieron de forma sostenida a lo largo del día a medida que los equipos municipales avanzaban hacia sectores de difícil acceso.
De las 5.899 viviendas afectadas, 25 resultaron destruidas, 632 presentan daño mayor, 4.119 daño menor y 1.123 se encuentran aún en evaluación. “Todos estos datos por supuesto van cambiando y en la medida que los equipos municipales puedan ir llegando a todos los sectores se van a ir ajustando estas evaluaciones”, señaló Cebrián.
Además, 119 personas permanecen albergadas y 6.243 aisladas. Los dos fallecidos corresponden a ocupantes de un vehículo aplastado por la caída de un árbol el sábado en la ruta entre Panguipulli y Licán Ray, en la Región de Los Ríos.
Alertas y zonas críticas
Diez alertas rojas y nueve amarillas se mantienen vigentes, todas por desbordes y crecidas, emitidas por las direcciones regionales de Senapred. Durante las últimas jornadas se enviaron 10 mensajes del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE): siete en la Región del Biobío, concentrados en Nacimiento y Concepción, y tres en Angol, Región de La Araucanía.
Las regiones más golpeadas se extienden desde el Maule hasta Los Lagos. En Angol, el desborde de los ríos Rehue y Vergara afectó decenas de viviendas en sectores como Villa Santa Teresita, La Arboleda y Las Araucarias. En Biobío se registraron riesgos de desborde del río Andalién y anegamientos en Penco. En Ñuble, Ránquil concentra cientos de aislados. En Los Lagos, el río Bueno mantiene bajo monitoreo a San Pablo.
Evolución de las cifras durante el domingo
Por la mañana, Senapred reportaba 461 damnificados, 6.183 aislados, 17 viviendas destruidas y más de 2.900 con daño menor. Horas después, el catastro de damnificados casi se triplicó y el de viviendas afectadas superó las 5.800. El salto refleja el acceso tardío a zonas rurales y el reblandecimiento de suelos que genera nuevos deslizamientos incluso cuando la intensidad de las lluvias disminuye.
La recuperación del suministro eléctrico avanzó. Desde un peak de alrededor de 250.000 clientes sin luz se pasó a cerca de 50.000 afectados en el tramo del sistema frontal, con el 99 % del país ya restablecido según el subsecretario Pavez. La Región del Maule aún concentra unos 13.000 clientes sin servicio.
Riesgos que persisten
Cebrián advirtió que “hay situaciones de emergencia que se mantienen activas, sectores que presentan acumulación de agua y lugares donde los terrenos están reblandecidos”. Aunque se esperan precipitaciones débiles para el lunes, los caudales elevados y la inestabilidad de laderas mantienen el riesgo de remociones en masa y nuevos cortes de caminos.
Equipos de Senapred, el Ejército y Bomberos continúan desplegados en labores de evacuación, limpieza y sanitización. En La Unión (Los Ríos) se trabaja en la Población Foitzick. En Angol se reforzó la presencia de motobombas y personal militar.
Contexto de un temporal recurrente
Este sistema frontal se suma a eventos intensos registrados en julio, que ya habían dejado un saldo significativo de afectados y daños en infraestructura. Las autoridades activaron hace días la etapa de catastro mediante la Ficha Básica de Emergencia (FIBE) para orientar bonos de recuperación y, posteriormente, apoyos de reconstrucción habitacional.
Los montos de los bonos de recuperación oscilan entre 350 mil y 1,5 millones de pesos, según el nivel de afectación. La siguiente fase, ya iniciada, se centra en viviendas con daño mayor o destruidas, coordinada a través del Comité de Ayudas Tempranas.
La reiteración de estos frentes en la zona centro-sur pone a prueba la capacidad de respuesta local y la resiliencia de la infraestructura vial y eléctrica. Las cifras oficiales siguen abiertas: cada nuevo acceso a sectores aislados puede modificar el balance final de damnificados y daños materiales.
Las autoridades insistieron en que la población se informe solo por canales oficiales y respete las órdenes de evacuación mientras las alertas rojas permanezcan activas.























