PMI manufacturero de Corea del Sur sube a 53,1 en julio

El PMI manufacturero surcoreano trepa a 53,1 en julio, su tercera mejor marca en cuatro años, impulsado por chips y autos. Análisis de riesgos.
África, Asia y Oceanía02 de agosto de 2026Elena Carvajal GorosábelElena Carvajal Gorosábel
PMI Corea del Sur sube a 53,1 en julio 2026 / The Times Latino
PMI Corea del Sur sube a 53,1 en julio 2026 / The Times Latino

El índice de gestores de compras manufacturero de Corea del Sur trepó a 53,1 en julio de 2026 desde el 52,1 de junio, según S&P Global. La lectura marca la tercera expansión más fuerte en cuatro años, impulsada por demanda en semiconductores y automoción, con pedidos de exportación al alza por primera vez en tres meses.

Aceleración en producción y nuevos pedidos

Los datos de S&P Global muestran que tanto la producción como los nuevos pedidos crecieron a un ritmo más rápido que en junio. El motor principal fue la demanda interna y externa en los sectores de semiconductores y automoción, dos pilares de la economía exportadora surcoreana. Los pedidos de exportación subieron por primera vez en tres meses y al mayor ritmo desde abril de 2021.

El empleo aumentó por cuarta vez en cinco meses. Las empresas ampliaron capacidad para responder al volumen de órdenes. La actividad de compras se mantuvo sólida, aunque los retrasos de proveedores vinculados al conflicto en Oriente Medio siguieron presentes. Fabricantes incrementaron las compras de insumos y los inventarios de preproducción como cobertura frente a posibles nuevas interrupciones de suministro y presiones de costes.

Presiones de costes en retroceso

La inflación de costes de insumos se moderó hasta su menor ritmo desde antes del estallido del conflicto en Oriente Medio. Ese alivio permitió a las compañías moderar los aumentos en precios de venta. La confianza empresarial se fortaleció, apoyada en expectativas de crecimiento sostenido de pedidos y en el lanzamiento de nuevos productos.

El índice se sitúa claramente por encima del umbral de 50 que separa expansión de contracción. La media histórica del PMI manufacturero surcoreano desde 2011 ronda los 49,7 puntos. El máximo histórico sigue siendo el 55,3 de febrero de 2021 y el mínimo, el 41,3 de mayo de 2020.

Contexto de un sector expuesto a choques externos

Corea del Sur depende de las exportaciones de bienes de alta tecnología. Cualquier mejora en pedidos externos se traduce con rapidez en actividad fabril. El repunte de julio llega después de una desaceleración en junio, cuando el PMI bajó a 52,1 desde el 54,8 de mayo, lastrado por menores pedidos de exportación y costes elevados de materias primas.

Los retrasos de proveedores asociados al conflicto en Oriente Medio no han desaparecido. Las empresas siguen acumulando inventarios como medida defensiva. Esa estrategia protege la producción a corto plazo, pero eleva el capital inmovilizado y puede generar correcciones si la demanda se enfría.

El contraste con China es notable. El PMI oficial chino de manufacturas cayó a 49,2 en julio, por debajo del umbral de expansión y por debajo de las expectativas. Mientras el vecino del norte muestra debilidad en demanda y producción, Corea del Sur avanza sobre la base de sus fortalezas en chips de memoria y vehículos.

Señales mixtas en el entorno regional

Japón mantuvo un PMI manufacturero firme en julio, con expansión de producción y pedidos. El entorno asiático no es uniforme. Economías más expuestas a aranceles o a la demanda china atraviesan mayores dificultades. Corea del Sur se beneficia de la demanda global de semiconductores, impulsada por inteligencia artificial y electrificación del parque automotor.

La mejora de la confianza empresarial que ya se reflejó en el índice de sentimiento de negocios del Banco de Corea en julio apunta en la misma dirección. El sector manufacturero lideró el repunte de ese indicador, especialmente en maquinaria, instrumentos de precisión y productos metálicos fabricados.

Riesgos que persisten bajo la superficie

El dato de julio es sólido, pero no elimina las vulnerabilidades estructurales. La economía surcoreana sigue muy expuesta a la demanda externa y a las tensiones geopolíticas. Un agravamiento del conflicto en Oriente Medio podría volver a tensionar las cadenas de suministro y los precios de la energía y de ciertos insumos. Cualquier desaceleración en Estados Unidos o Europa se transmitiría con rapidez a los pedidos de chips y automóviles.

Los costes de insumos han moderado su ritmo de aumento, pero siguen elevados respecto a periodos previos al conflicto. Las empresas han logrado trasladar menos presión a los precios finales, lo que protege márgenes de forma limitada. Si la demanda se debilita, el espacio para absorber costes se reduce.

El empleo crece, pero la expansión de plantillas responde a la necesidad inmediata de elevar producción. No necesariamente anticipa un ciclo largo de contratación. La acumulación de inventarios de preproducción es una señal de cautela: las compañías se protegen ante posibles interrupciones más que ante un boom de demanda ilimitado.

Implicaciones para política y mercados

El Banco de Corea observa estos indicadores de cerca. Un sector manufacturero en expansión sostenida reduce la presión para estímulos adicionales y da margen para una política monetaria más ortodoxa si la inflación se mantiene controlada. Al mismo tiempo, la dependencia de exportaciones sigue siendo el principal canal de transmisión de shocks externos.

Para los mercados, el PMI de julio refuerza la narrativa de resiliencia en los sectores de alta tecnología surcoreanos. Los inversores siguen atentos a los pedidos de exportación de semiconductores y a la evolución de la demanda de vehículos eléctricos e híbridos. Cualquier señal de estancamiento en esos segmentos se reflejaría con rapidez en el índice.

La lectura de 53,1 no es el máximo del ciclo reciente —mayo alcanzó 54,8—, pero sí confirma que la desaceleración de junio no se convirtió en un deterioro sostenido. La capacidad del sector para recuperar ritmo de pedidos externos en un entorno de retrasos logísticos y costes todavía elevados es el elemento más destacable del informe.

Perspectiva de corto plazo

Los modelos de consenso anticipan que el PMI podría mantenerse en territorio expansivo en los próximos meses, con proyecciones que sitúan el indicador cerca de 54,9 hacia el final del trimestre. Esas estimaciones asumen continuidad en la demanda de chips y cierta estabilización de las cadenas de suministro. Cualquier nuevo shock geopolítico o un enfriamiento más pronunciado de la demanda global alteraría ese escenario.

El dato de julio ofrece un respiro al sector manufacturero surcoreano. La combinación de mayor producción, pedidos externos en recuperación, empleo al alza y moderación de costes dibuja un cuadro mejor que el de junio. La dependencia de dos sectores muy cíclicos y la persistencia de riesgos externos impiden, sin embargo, hablar de un ciclo libre de amenazas. El próximo informe dirá si el impulso se consolida o si vuelve a perder fuerza.

Banco Popular de China en Beijing, la capital del país. (Xinhua/Cai Yang)China abrirá más su mercado de divisas en el segundo semestre

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