.
Ximena Lincolao: tensión con Interior y La Moneda / The Latinos Times
Ximena Lincolao: tensión con Interior y La Moneda / The Latinos Times

La crisis de Ximena Lincolao llega al corazón de La Moneda: dos horas de espera y una disputa por el control político de Ciencia

La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, llegó el viernes 31 de octubre al Palacio de La Moneda para reunirse con el ministro del Interior, Claudio Alvarado. Según la reconstrucción de Reportajes Teletrece, esperó cerca de dos horas sin concretar el encuentro. El episodio expuso una fractura que ya no se limita a su relación con la subsecretaria Carolina Rossi: también involucra a los equipos de coordinación presidencial.

El incidente ocurrió en una semana especialmente compleja para el Gobierno de José Antonio Kast, presionado por la controversia sobre las rebajas de condenas a agresores sexuales de menores y por las dificultades para contener los conflictos dentro del gabinete. En ese escenario, la disputa de Ciencia dejó de ser un asunto administrativo para convertirse en una prueba de conducción política de La Moneda.

La espera en Palacio y las dos versiones sobre la reunión

La secuencia reconstruida por T13 comienza cuando Lincolao salió desde las dependencias del Ministerio de Ciencia, en Morandé 226, cruzó la Plaza de la Constitución y llegó a La Moneda para conversar con Alvarado. Ambos habían acordado hablar durante la mañana, pero el encuentro no se produjo en los términos previstos. La ministra permaneció en un pasillo mientras esperaba una respuesta.

De acuerdo con testigos citados por el reportaje, la secretaria de Estado preguntó por el ministro y recibió primero la información de que no se encontraba disponible y luego que estaba ocupado. La espera se habría extendido por aproximadamente dos horas. Lincolao finalmente se retiró sin concretar la conversación que buscaba sostener sobre la controversia que afectaba a su cartera.

Sin embargo, Interior entregó una explicación diferente. Según la versión recogida por T13, Alvarado tenía múltiples reuniones y, durante ese período, se comunicó a la ministra que el Presidente necesitaba conversar con ella, por lo que el encuentro se trasladaba al gabinete presidencial. La divergencia no permite concluir por sí sola que existiera un desplante deliberado, pero sí muestra una coordinación que no logró resolver oportunamente una situación política sensible.

El episodio adquirió mayor relevancia por lo que ocurrió después. El reportaje señala que Lincolao compartió un mensaje de WhatsApp con integrantes del Gobierno, entre ellos Alvarado y asesores del Segundo Piso. En ese texto, según la reconstrucción periodística, cuestionó que se instalara públicamente una imagen de conflicto con Rossi y reclamó reciprocidad en el respeto institucional hacia su cargo y trayectoria.

La respuesta que T13 atribuye al asesor presidencial Cristián Valenzuela apuntaba a la necesidad de unificar los mensajes y responder a la controversia que ya había llegado a la prensa. Lincolao habría manifestado que esa no era la forma de abordar el problema y que se sentía expuesta. El contenido del intercambio fue reconstruido a partir de personas que tuvieron acceso a los mensajes, no de una publicación íntegra de la conversación.

Un conflicto que comenzó antes de la llegada de Carolina Rossi

La tensión en el Ministerio de Ciencia tiene antecedentes. En mayo de 2026, el subsecretario Rafael Araos dejó el cargo después de poco más de dos meses en funciones. La salida fue aceptada por el Presidente y Carolina Rossi asumió inicialmente como subrogante. La prensa informó entonces de diferencias de gestión y visión entre Araos y Lincolao, aunque las versiones sobre las causas específicas no fueron coincidentes.

La sucesión de episodios es relevante porque muestra que la cartera ha tenido dificultades para estabilizar su segunda línea de conducción durante el primer año de la administración. La llegada de Rossi no resolvió las diferencias internas y, según T13, su relación con Lincolao terminó deteriorándose hasta involucrar a los equipos de ambas autoridades y a asesores de Presidencia.

La incorporación de Carolina Calvo como jefa de gabinete de Rossi fue presentada como una intervención para mejorar la coordinación. La economista había trabajado en administraciones anteriores y, según el reportaje, su llegada al ministerio fue bien recibida por el entorno de Lincolao. Incluso representó a la ministra en una actividad del Banco Interamericano de Desarrollo en Panamá. Ese antecedente sugiere que el problema no se explica únicamente por la incorporación de nuevos funcionarios, sino por una disputa más amplia sobre responsabilidades y canales de decisión.

El Segundo Piso y la pregunta por quién conduce la política científica

Uno de los elementos más sensibles del caso es la relación entre Lincolao y el denominado Segundo Piso, el equipo de asesores que trabaja directamente con el Presidente. Según T13, cercanos a la ministra sostenían que ella no participaba regularmente en determinadas mesas de trabajo y que algunas reuniones con empresas tecnológicas se desarrollaban sin que estuviera informada. Se trata de testimonios atribuidos, no de una constatación administrativa publicada por el Gobierno.

La controversia adquiere una dimensión institucional porque el Ministerio de Ciencia tiene responsabilidades legales que van más allá de la representación política de su titular. La Ley 21.105 establece que la cartera debe asesorar al Presidente, formular y coordinar políticas públicas y actuar como órgano rector en ciencia, tecnología e innovación. La misma norma contempla una estructura encabezada por el ministro y el subsecretario, lo que supone coordinación entre ambas autoridades.

La existencia de asesores presidenciales que participan en materias tecnológicas no constituye, por sí misma, una irregularidad. El problema aparece cuando las decisiones, las reuniones o la interlocución con actores externos se desarrollan por circuitos que no están suficientemente coordinados con la autoridad responsable de la cartera. Esa brecha puede generar instrucciones contradictorias, responsabilidades difusas y dificultades para exigir resultados.

Las críticas de parlamentarios oficialistas reflejan que el cuestionamiento ya no se concentra exclusivamente en la relación entre Lincolao y Rossi. El senador Luciano Cruz-Coke expresó dudas sobre la estructura y el funcionamiento del Segundo Piso, mientras Rojo Edwards cuestionó su intervención en el proyecto de inteligencia artificial. Sus declaraciones muestran malestar político, aunque no constituyen por sí mismas evidencia de una instrucción irregular.

La agenda de inteligencia artificial queda expuesta

La disputa interna coincide con una etapa importante para la regulación de la inteligencia artificial en Chile. El proyecto que regula los sistemas de IA, correspondiente a los boletines refundidos 15.869-19 y 16.821-19, se encuentra en segundo trámite constitucional en el Senado. La ficha legislativa registra urgencia simple desde septiembre de 2026, un dato que permite dimensionar que la iniciativa continúa en discusión parlamentaria.

La relevancia del proyecto excede las diferencias entre autoridades. Su contenido puede incidir en las reglas para desarrollar, implementar y utilizar sistemas de inteligencia artificial, además de establecer criterios sobre riesgos, responsabilidades y protección de derechos. En una materia donde las decisiones regulatorias requieren coordinación técnica y política, la falta de una conducción institucional clara puede dificultar la interlocución del Ejecutivo con el Congreso.

T13 recogió cuestionamientos de parlamentarios sobre la demora en el ingreso de indicaciones sustitutivas y sobre la participación del Segundo Piso en la elaboración de la propuesta. Desde el entorno ministerial, en cambio, se sostuvo que el trabajo técnico y legislativo sí había involucrado a los equipos correspondientes y a diez ministerios. Esa diferencia debe mantenerse como tal: hay críticas políticas sobre el proceso, pero también una explicación oficial atribuida a la cartera.

La agenda ministerial no está paralizada por completo. El reportaje menciona iniciativas de innovación regional y un programa de acceso a herramientas de inteligencia artificial para startups chilenas. También consigna la preparación de actividades internacionales para 2027. La coexistencia de proyectos en marcha y una disputa interna revela que el problema no es necesariamente la ausencia de actividad, sino la capacidad de sostener prioridades y decisiones bajo una conducción reconocida por todos los equipos.

Una crisis ministerial en medio de la presión sobre el gabinete

La controversia de Ciencia se desarrolla mientras el Ejecutivo enfrenta cuestionamientos por la actuación del Ministerio de Justicia en las rebajas de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores. La crisis derivó en la salida del subsecretario Luis Silva y mantiene bajo presión al ministro Fernando Rabat. La coincidencia de ambos conflictos ha obligado a La Moneda a administrar más de un foco de tensión en el gabinete.

En ese contexto, la situación de Lincolao también tiene una dimensión política. Según T13, la ministra recibió respaldo de sectores de Renovación Nacional y del Partido Republicano, cuyos representantes cuestionaron la conducción de los asesores presidenciales. Ese apoyo no resuelve el conflicto administrativo, pero demuestra que la controversia puede trasladarse a las relaciones entre el Gobierno y sus partidos aliados.

El desafío del Presidente consiste en evitar que las diferencias entre autoridades terminen convirtiéndose en una disputa pública permanente sobre quién tiene autoridad efectiva para conducir una política sectorial. La intervención de Palacio puede ser necesaria para resolver conflictos, pero su eficacia depende de que establezca responsabilidades, mecanismos de coordinación y una línea de mando comprensible para los funcionarios y para el Congreso.

Las preguntas que siguen abiertas

Hasta el momento de la publicación de este reportaje, la información disponible no permite establecer que Lincolao haya presentado una renuncia ni que el Gobierno haya anunciado formalmente su salida. Tampoco existe evidencia pública suficiente para afirmar que el encuentro frustrado con Alvarado obedeció a una decisión deliberada de marginarla. La versión de Interior sobre el traslado de la reunión al gabinete presidencial debe considerarse junto con el relato de la espera.

Quedan, sin embargo, asuntos concretos por aclarar: qué autoridad define la participación de la ministra en las mesas estratégicas de tecnología, cómo se distribuyen las responsabilidades entre el ministerio y los asesores presidenciales, y qué mecanismo utilizará La Moneda para recomponer la relación entre Lincolao y Rossi. También falta conocer si el Ejecutivo mantendrá el calendario legislativo comprometido para la regulación de inteligencia artificial.

La espera en un pasillo de La Moneda fue un episodio breve, pero su significado político es mayor. Expuso la distancia entre una ministra que reclama reconocimiento institucional y un equipo presidencial que intenta ordenar la respuesta del Gobierno. El desenlace no dependerá solamente de una eventual continuidad o salida de Lincolao: también pondrá a prueba la capacidad de La Moneda para coordinar una política tecnológica que requiere autoridad técnica, conducción política y reglas claras de responsabilidad.

Nuestras redes Sociales

Lo Mas Popular

Lo último de Blog

Ir aArriba

No te lo pierdas