Editorial: Los 100 días de Kast: entre la disciplina fiscal y la deuda de seguridad

Tras 100 días de gobierno, Kast priorizó recortes fiscales y postergó su promesa de mano dura. Sin plan de seguridad, con deportaciones convertidas en metáfora y aprobación en caída libre, el Presidente ya perdió el rumbo
Editorial19 de junio de 2026Victor Manuel Arce GarciaVictor Manuel Arce Garcia

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Presidente José Antonio Kast / Prensa Presidencia
Presidente José Antonio Kast / Prensa Presidencia

Cuando José Antonio Kast tomó posesión el 11 de marzo de 2026, juró “tolerancia cero” al crimen organizado y mano dura sin complejos. Apenas 100 días después, su gobierno ha incumplido de forma escandalosa esa promesa central. Lo que empezó como un discurso de orden y seguridad se ha convertido en un tibio ejercicio de ajuste fiscal, dejando a los chilenos expuestos ante una delincuencia cada vez más violenta.

El único éxito: recortes que duelen al pueblo

El gran “logro” de estos tres meses han sido los recortes del 3% en Salud, Educación, Vivienda y Trabajo. Mientras los homicidios y el crimen organizado siguen en alza, el gobierno celebra haber ajustado el gasto público. Es una prioridad clara: primero salvar las cuentas fiscales, después —quizás— la seguridad de los chilenos.

Esta obsesión por la austeridad es comprensible después de años de despilfarro, pero resulta indignante cuando se usa como excusa para postergar lo que realmente prometieron.

Fracaso rotundo en seguridad: improvisación total

La renuncia de la ministra Trinidad Steinert en mayo fue la confesión oficial: no tenían plan. Su sucesor, Martín Arrau, sigue sin presentar una estrategia propia y mantiene la débil política del gobierno anterior. Cero avances legislativos duros contra las bandas criminales. Cero endurecimiento real de penas. Cero control efectivo de las fronteras.

Las promesas de campaña —declarar delito la entrada irregular, construir zanjas reales, y deportar a 300.000 irregulares— se desinflaron en semanas. La famosa “cuenta regresiva” resultó ser solo una metáfora barata. Hoy tenemos una zanja simbólica y acuerdos de papel con países vecinos. Mientras tanto, los chilenos siguen siendo asesinados en las calles.

La dura realidad

Este gobierno llegó vendiéndose como la solución definitiva al caos de la delincuencia. Tres meses después, da la impresión de ser amateur, descoordinado y desconectado de la urgencia ciudadana. La seguridad, que era prioridad número uno, fue relegada a segundo o tercer plano. Eso no es un “ajuste de prioridades”, eso es incumplimiento.

La aprobación se derrumba con razón.

Según Pulso Ciudadano, la aprobación de Kast cayó de 47,5% a solo 31%. No es una campaña de desprestigio: es el reflejo ciudadano ante un gobierno que habla fuerte y actúa débil. La gente no votó por recortes presupuestarios. Votó por orden y seguridad.

Un cambio de rumbo inmediato.

José Antonio Kast aún tiene tiempo, pero muy poco. Le recomendamos  lo siguiente:

  • Presentar en las próximas dos semanas un Plan Nacional de Seguridad real con metas mensuales, responsables identificados y presupuesto específico.
  • Enviar al Congreso proyectos de ley que endurezcan drásticamente las penas a bandas criminales y narcos.
  • Cumplir de una vez las promesas migratorias: entrada irregular como delito y deportaciones masivas sin más metáforas.
  • Dejar de esconderse detrás del ajuste fiscal para justificar la inacción en seguridad.

Si no corrige este rumbo con urgencia, Kast pasará a la historia como otro presidente que prometió mano dura y terminó entregando más de lo mismo: discursos y excusas.

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