Lula, a los 80 años, oficializa candidatura: "Estoy muy entero"

El presidente brasileño oficializó su postulación a un cuarto mandato. Enfrentará a Flávio Bolsonaro en elecciones marcadas por tensiones con Trump.
América del Sur02 de agosto de 2026Javier Saldívar FloresJavier Saldívar Flores
Lula da Silva y Donald Trump / Foto The Times Latino
Lula oficializa candidatura a reelección a los 80 años / Foto The Times Latino

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva oficializó este domingo 2 de agosto de 2026 su candidatura a un cuarto mandato en las elecciones de octubre. A los 80 años, se declaró “muy entero” ante unos tres mil seguidores en la convención del Partido de los Trabajadores en São Paulo y enfrentará al senador Flávio Bolsonaro.

La proclamación en São Paulo

La ceremonia se realizó en un recinto cerrado de la capital económica de Brasil. Lula, vestido con camisa informal y sombrero panamá, escuchó a sus partidarios entonar “Lula, guerrero del pueblo brasileño” mientras desplegaban banderas y carteles con la consigna “Brasil no se entrega”.

“Quiero luchar contra la vejez (...) no quiero andar arrastrando las piernas”, afirmó el mandatario. Añadió que no disputará un quinto período: “Después de entregar Brasil perfectamente al pueblo brasileño, nos iremos de vacaciones para noviar unos veinte años más”. Lo acompañaba su esposa Janja, de 59 años.

Es la séptima vez que Lula postula a la presidencia. Gobernó entre 2003 y 2010, regresó al poder en 2023 y ahora busca extender su gestión hasta 2030. El PT reeditó la fórmula con el moderado Geraldo Alckmin como candidato a vicepresidente.

El rival: Flávio Bolsonaro y la polarización

El adversario será el senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple condena por el intento de golpe de Estado de 2022. La disputa reedita el enfrentamiento entre el lulismo y el bolsonarismo que marcó las elecciones de 2022.

Según el instituto Datafolha, Lula lidera la intención de voto en una eventual segunda vuelta con el 48% frente al 43% de Flávio Bolsonaro. El margen es estrecho y la polarización permanece intacta pese a las crisis políticas que han golpeado a ambos bandos.

Lula no mencionó a Donald Trump en su discurso. Sin embargo, la campaña se abre bajo la sombra de las tensiones con Washington. Estados Unidos impuso en julio dos rondas de aranceles a productos brasileños por supuestas prácticas comerciales desleales. Previamente, en 2025, ya había aplicado un tarifazo —luego suspendido en buena medida— en represalia por el juicio contra Jair Bolsonaro.

Soberanía como narrativa de campaña

El entorno de Lula ha apostado por el discurso de la soberanía nacional. El mandatario ha calificado a Flávio Bolsonaro de “traidor a la patria” por supuestamente alentar las medidas estadounidenses contra la economía brasileña, acusación que el senador niega.

El politólogo Leonardo Paz, de la Fundación Getúlio Vargas, observa que “la narrativa sobre la soberanía le calza como un guante a Lula: en un momento de caída de su popularidad, logra identificar a un enemigo allá afuera para responsabilizarlo por algunas penurias que vivimos”.

Trump ha respaldado a varios candidatos de derecha en América Latina y mantiene lazos con la familia Bolsonaro. Esa relación externa se convierte en un factor de polarización adicional en una campaña que ya nace dividida.

Los flancos de la contienda

Lula puede exhibir un crecimiento económico sólido y empleo en niveles récord. Al mismo tiempo, el costo de vida preocupa a amplios sectores y el déficit fiscal se agrava. La seguridad pública aparece como una de las mayores inquietudes de los votantes en un país donde el crimen organizado controla barrios enteros.

La corrupción también pesa. Una investigación apunta al financiamiento de una película sobre Jair Bolsonaro, en la que Flávio habría pedido dinero a un banquero acusado de una megaestafa. Otra pesquisa, abierta esta misma semana, investiga a un hijo de Lula, conocido como “Lulinha”, por presunta corrupción y tráfico de influencias en gestiones ante el Ministerio de Salud.

Lula pasó 580 días en prisión entre 2018 y 2019 por condenas de corrupción que luego fueron anuladas por parcialidad del juez. Ese antecedente sigue presente en el debate público y es esgrimido por la oposición.

La edad como tema inevitable

A los 80 años, Lula enfrenta el cuestionamiento sobre su vigor físico y su capacidad para un nuevo mandato. Su respuesta ha sido reiterada: se presenta como alguien con “la misma energía de cuando tenía 30 años” y ha intensificado la exposición pública para disipar dudas.

La convención de São Paulo fue el escenario elegido para proyectar esa imagen de control y continuidad. El mensaje central no fue solo la oficialización de la candidatura, sino la afirmación de que el tiempo no lo ha detenido y que aún tiene una causa: “O Brasil é a minha causa. O povo brasileiro é a minha causa”.

En una región donde varios líderes de izquierda y de derecha han visto erosionarse su capital político, Lula apuesta a que la polarización y la narrativa de soberanía frente a Washington le permitan sostener la ventaja que hoy muestran las encuestas. El resultado de octubre dirá si la edad y los flancos de gestión pesan más que esa apuesta.

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