
Paraguay y Estados Unidos suscribieron el 4 de agosto de 2026 en Washington un memorando de entendimiento sobre cooperación nuclear civil. El instrumento prioriza el catastro de posibles yacimientos de uranio y tierras raras. También contempla asistencia tecnológica y la eventual evaluación de reactores modulares pequeños para complementar la generación hidroeléctrica. El gobierno paraguayo subrayó que no planea desarrollar energía nuclear a corto plazo.
Detalles del memorando firmado en Washington
El documento fue rubricado por el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano y el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio. Participó el vicepresidente Pedro Alliana. Según el comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay, el objetivo es fortalecer las capacidades del país en este ámbito con apoyo de Estados Unidos.
Las partes afirmaron su compromiso con el uso pacífico de la energía nuclear. Reconocieron su posible papel en satisfacer necesidades energéticas. El instrumento se enmarca en la Sección 123 de la Ley de Energía Atómica de 1954 de Estados Unidos, que regula la transferencia de tecnología civil bajo estándares del Organismo Internacional de Energía Atómica.
El encargado de negocios de Estados Unidos en Asunción, Robert Alter, explicó que el pacto permite compartir mejores prácticas en tecnología, seguridad y no proliferación. Abre la puerta a que Paraguay tome decisiones informadas sobre un eventual uso futuro de la energía nuclear de forma pacífica.
Prioridad inmediata: catastro de uranio y tierras raras
El vicepresidente Alliana precisó en una entrevista radial que la cooperación se limita por ahora a la exploración y registro de posibles reservas de uranio. “Es explorar, se habla de exploración”, afirmó. Todavía no se habla de explotación ni de una central nuclear, pasos que quedarían más adelante.
En 2015, durante el gobierno de Horacio Cartes, se certificó un yacimiento de alrededor de 10 millones de libras en el departamento de Caazapá. Estudios más recientes ubican recursos estimados en unas 4.800 toneladas en la zona de Yuty. Existen indicios adicionales en Coronel Oviedo. Empresas como Uranium Energy Corp invirtieron cerca de un millón de dólares en exploración de titanio y muestran interés en uranio.
El memorando también incluye tierras raras. Se suma a un entendimiento previo sobre minerales críticos firmado en febrero de 2026. ¿Qué cambia realmente para un país cuya matriz eléctrica depende casi por completo de la hidroelectricidad?
Comparación con otros países de la región
Argentina, Brasil y México ya cuentan con acuerdos similares de tipo 123 con Estados Unidos. Paraguay se incorpora a este grupo de socios en América Latina. A diferencia de esos países, que operan reactores nucleares desde hace décadas, Paraguay parte de una base cero en generación nuclear y de un inventario de recursos minerales aún en etapa de prospección avanzada.
La Asociación Mundial de Energía Nuclear actualizó el 5 de agosto de 2026 sus cifras: el requerimiento global de uranio para 2025 se ubicó en 68.920 toneladas. Los recursos recuperables identificados a nivel mundial alcanzan 7,93 millones de toneladas según el Libro Rojo de la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE y el Organismo Internacional de Energía Atómica publicado en 2025.
Impacto en la matriz energética paraguaya
La Administración Nacional de Electricidad registró un consumo de 29.419 GWh en 2025, con un crecimiento del 12,5 % respecto al año anterior. Más del 99 % proviene de fuentes hidroeléctricas: Itaipú aportó el 87,6 % y Yacyretá el 10,5 %. Entre enero y julio de 2026, Itaipú suministró 16.876 GWh a Paraguay.
Sequías previas redujeron la producción de Itaipú hasta en un 40 %. Los reactores modulares pequeños y los microrreactores (hasta 30 MW) aparecen como opción para garantizar suministro constante en zonas remotas como el Chaco o para industrias de alta demanda. El ministro de la Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear, Jorge Molina, estimó que los microrreactores podrían estar operativos hacia 2030 y los SMR en un plazo cercano a 10 años.
El costo de estos reactores oscila entre 50 millones y 4.000 millones de dólares según el tamaño. El plan contempla que el uranio local se comercialice como commodity internacional, mientras el combustible enriquecido llegaría precargado desde proveedores externos bajo salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica.
- Exploración y catastro de uranio y tierras raras como prioridad inmediata.
- Transferencia de mejores prácticas en seguridad y no proliferación.
- Evaluación futura de reactores modulares pequeños sin compromiso de construcción a corto plazo.
- Capacitación técnica y desarrollo de marco regulatorio.
Entre el 40 % y el 60 % del desarrollo del texto se ubican los enlaces internos: el exploración de uranio y el reactores modulares forman parte del debate energético actual.
Análisis de impacto medible a escala global
El 68.920 toneladas de uranio requeridas en 2025 a nivel mundial ilustran la presión sobre la oferta primaria. Un eventual aporte paraguayo de recursos certificados en el orden de las 4.800 toneladas en Yuty representaría una fracción pequeña del total global, pero significativa en términos de diversificación de fuentes para aliados de Estados Unidos.
La demanda proyectada por la Asociación Mundial de Energía Nuclear podría superar las 150.000 toneladas anuales hacia 2040 en el escenario de referencia. La incorporación de nuevos actores de exploración en América del Sur contribuye a reducir la concentración actual, donde Kazajistán aporta cerca del 40 % de la producción mundial.
Para Paraguay, el impacto más concreto es la posibilidad de atraer inversión en prospección y de preparar infraestructura regulatoria. El acuerdo no genera empleo inmediato ni ingresos por exportación, pero posiciona al país en la cadena de minerales críticos en un momento de expansión de la energía nuclear civil.
Perspectivas de la cooperación en los próximos años
El memorando no es vinculante. Sirve de plataforma para negociar un acuerdo 123 pleno, proceso que podría demorar entre uno y un año y medio según estimaciones de la autoridad reguladora paraguaya. Durante ese lapso se espera avanzar en el catastro mineral y en la formación de capital humano, que requiere entre siete y 10 años de capacitación especializada.
La matriz hidroeléctrica paraguaya sigue siendo una de las más limpias del planeta. El acuerdo nuclear Paraguay-EE.UU. introduce una variable de diversificación de largo plazo ante el crecimiento de la demanda eléctrica y la variabilidad climática de los ríos. El uranio paraguayo, de confirmarse y explotarse, se comercializaría en el mercado internacional mientras el país decide soberanamente sobre la generación nuclear.
La siguiente fase dependerá de los resultados del catastro y de las decisiones políticas internas. El instrumento firmado en agosto de 2026 establece el marco, no el calendario de ejecución.

























