
RESPONSABILIDAD SOCIAL UNIVERSITARIA
Christian Slater E.
La Responsabilidad Social Universitaria (RSU) ha ganado relevancia en las instituciones de educación superior. No obstante, el uso frecuente del término no implica una comprensión unificada. Existen múltiples enfoques sobre las responsabilidades que debe asumir una universidad, frente a quiénes debe responder, qué impactos debe considerar y cómo debe interactuar con la sociedad.
Esta diversidad puede ser beneficiosa. Permite abordar la RSU desde diferentes ángulos, evitando que se convierta en una definición rígida o en un mero eslogan. En este contexto, es útil contrastar tres referencias: François Vallaeys, un filósofo francés experto en ética aplicada y RSU, Ricardo Gaete Quezada, un académico chileno centrado en la RSU desde una perspectiva empírica, y la guía ISO 26000, propuesta internacional sobre responsabilidad social por la Organización Internacional de Normalización (ISO). Esta última proporciona un marco técnico consensuado que guía la gestión responsable de diversas organizaciones.
Desde estas tres miradas, Vallaeys probablemente ofrece la perspectiva más crítica e integral. Su principal aporte radica en afirmar que la responsabilidad social no se limita a las acciones externas de la universidad; también incluye los impactos internos organizacionales y educativos que genera. Esto plantea preguntas sobre su funcionamiento interno, los profesionales que forma, los valores que transmite, el conocimiento que produce y su relación con el entorno. La fortaleza de esta perspectiva reside en exigir coherencia entre lo que la universidad propone y lo que efectivamente lleva a cabo.
Por otro lado, Ricardo Gaete Quezada aporta un enfoque basado en la observación empírica de las instituciones y las percepciones de sus actores. Considera aspectos como grupos de interés, empleabilidad, transferencia de conocimiento y vinculación territorial, lo que enriquece el análisis de cómo las universidades interactúan con quienes están involucrados en ellas o son afectados por sus decisiones.
La referencia a ISO 26000 se distingue por su naturaleza plural; surge de un proceso de consenso internacional. Aunque tiene principios éticos, su enfoque técnico y consensuado proporciona un marco útil que permite contrastar diversas interpretaciones académicas sobre la responsabilidad social. Estos principios, como la transparencia y la rendición de cuentas, establecen una base común para el análisis.
En el contexto chileno, la discusión sobre la RSU cobra especial relevancia. Las universidades no solo deben otorgar títulos ni su contribución al país puede depender de las agendas gubernamentales. Desde su autonomía, pueden colaborar en el desarrollo nacional a través de la educación y la generación de soluciones a problemas sociales y productivos.
Chile necesita estabilidad, crecimiento y una administración eficiente de los recursos, además de un reto a largo plazo: mejorar la educación. Esto requiere una formación que promueva el conocimiento, el pensamiento crítico y la responsabilidad. Sin un enfoque educativo sólido, será difícil mantener los avances en otros ámbitos.
La responsabilidad universitaria empieza desde su interior, atendiendo la diversidad de trayectorias y niveles de preparación de los estudiantes. Es crucial apoyar a quienes necesitan ayuda sin descuidar a aquellos con mayores capacidades. Promover la equidad implica ofrecer apoyo a quienes lo requieren y estímulos a los que pueden sobresalir, persiguiendo tanto la inclusión como la excelencia.
La convivencia diaria también refleja esta responsabilidad. La relación entre estudiantes y docentes debe ser de respeto mutuo. La cultura institucional influye en la formación y en la capacidad de promover la responsabilidad social hacia el exterior.
Entendida así, la RSU es la capacidad de la institución para reconocer y evaluar sus impactos. Esto incluye su administración, relaciones laborales, la formación de sus estudiantes, la investigación y su conexión con la sociedad. No debe limitarse a acciones ocasionales como voluntariado; estas son valiosas, pero no definen a una universidad socialmente responsable.
La vinculación con la comunidad es esencial en este ámbito. Esta relación se nutre de una interacción bidireccional: la universidad aporta conocimientos, pero también debe estar abierta a aprender de la comunidad. Un enfoque responsable comienza identificando necesidades reales y dialogando con los involucrados antes de diseñar cualquier solución.
Cuando esta relación es efectiva, los beneficios son recíprocos: la comunidad recibe respuestas adecuadas, los estudiantes enfrentan problemas reales y la universidad aprende a mejorar su docencia y su vínculo con el entorno. Esta interconexión también resalta la importancia de la interdisciplinariedad, ya que los problemas suelen tener múltiples dimensiones que requieren diversas competencias.
Las perspectivas de Vallaeys, Gaete e ISO 26000 no son excluyentes. Vallaeys proporciona una crítica profunda; Gaete ofrece un enfoque orientado a los actores y la gestión; e ISO 26000 brinda un marco técnico y plural. Comprender estas diferencias y contrastarlas constituye un aporte académico significativo.
En última instancia, una universidad socialmente responsable debe hacerse cargo de sus acciones y de los efectos que estas generan. Su responsabilidad abarca la formación de sus estudiantes, la gestión interna, la producción de conocimiento y su proyección hacia la comunidad. Entendida de esta manera, la RSU no es una mera declaración de intenciones, sino un compromiso concreto con el desarrollo que combina inclusión con excelencia y conocimiento con responsabilidad.
Christian Slater E.
Docente de Responsabilidad Social Universitaria
Universidad Bernardo O’Higgins


Dólar en Chile retrocede este martes por cobre en máximos y menor presión de no residentes

Kast designa embajadores de carrera en seis destinos estratégicos


Pamela Díaz anuncia acciones legales contra Sergio Rojas por hostigamiento


La Influencia Empresarial de Luksic, Matte y Angelini en el Gobierno de Kast

Lombardo Bilbao analiza el “patrón” de la nueva derecha en América Latina: Del dolor real al relato de la culpa


Corrupción e impunidad son las claves para obtener ventajas en los negocios. Por Patricio Herman

Felipe Olivares advierte de “operación interna” en el Ministerio de la Mujer: “El fuego amigo es la verdadera amenaza, no las desprolijidades de instalación”

Parque Pümpin: El Mercurio sin razón se enojó con el exalcalde Jorge Sharp Por Patricio Herman

Honor y Gloria a la Infantería de Chile: Presidente Kast conmemora en Arica el Asalto y Toma del Morro
Síguenos en nuestras Redes Sociales

OPS emite alerta por triplicación de casos de sarampión en América hasta julio 2026

Video íntimo en Chilevisión: trabajador pide licencia y avanza pesquisa interna

Imacec de junio y cobre récord impulsan señales de recuperación en Chile

Niemann mantiene liderato en LIV Golf Nueva York tras jornada irregular

Terremoto en Colombia: Radiografía técnica de fallas geológicas activas

De la Espriella lidera respuesta a sismo 7,4 en Colombia

Alvarado aclara dichos de Kast sobre CASEN: no cuestiona datos

Trump Media reporta pérdida de 238,1 millones en segundo trimestre de 2026

Trump respalda a Infantino ante crisis en la FIFA destituirlo sería un terrible error






