
Mesofagia Política: El Riesgo de Desgaste de la Clase Media en la Actualidad
Christian Slater E.
En una sociedad marcada por la incertidumbre —conocida como la "sociedad del miedo" por el sociólogo Heinz Bude— la clase media no solo aspira al progreso, sino que vive bajo el temor constante de retroceder. En este escenario, las decisiones políticas adquieren un peso significativo: pueden ofrecer certezas o, por el contrario, profundizar esa inseguridad.
El actual gobierno ha enfatizado la necesidad de recuperar, proteger y proyectar a la clase media, reconociendo que este sector ha sostenido históricamente al país y se encuentra en riesgo. La clase media, amplia y diversa, ha logrado avanzar gracias al esfuerzo laboral y familiar, mejorando las oportunidades para sus hijos. Sin embargo, este progreso se percibe hoy frágil y, en muchos casos, en retroceso.
El plan de reconstrucción nacional impulsado por el gobierno ha vuelto a situar a la clase media en el centro del debate público. No se trata de excluir a otros sectores, sino de reconocer que esta clase representa un grupo mayoritario que sostiene el equilibrio económico y social del país, pero que carece de redes suficientes ante condiciones adversas. Centrar la atención en la clase media no es un gesto ideológico, sino una necesidad para el sustento nacional.
Es esencial proteger el sentido de estas iniciativas. En la práctica política, empezamos a observar dinámicas que no siempre buscan perfeccionar estas propuestas, sino incorporarlas en negociaciones más amplias, donde su aprobación se ve sometida a condiciones ajenas a su propósito original. No se cuestiona la deliberación democrática, sino el riesgo de que una causa legítima termine como variable en estrategias de poder.
Estamos frente a un fenómeno más profundo: la utilización de la clase media como variable de intercambio en la acción pública, que podemos denominar mesofagia política. Este término hace referencia a la práctica de erosionar y utilizar políticamente a la clase media, ya sea a través de decisiones u omisiones que, en lugar de resguardar su bienestar, la integran en estrategias de poder.
Esta realidad encuentra eco en el trabajo de Heinz Bude, quien sostiene que el miedo se ha convertido en un elemento central de la vida social, especialmente para la clase media. Cuando la política no ofrece certezas y la incorpora como variable de negociación, ese temor se intensifica.
Es importante recordar a Michel Foucault, quien afirmó que el poder no se ejerce solo a través de decisiones formales, sino también mediante el lenguaje y los marcos interpretativos. Una iniciativa puede verse como solución o problema, dependiendo de cómo se aborde en el debate público. El problema radica en la distorsión del sentido de las propuestas debido a interpretaciones interesadas.
Desde una perspectiva ética, el fenómeno de la mesofagia política puede analizarse a partir de pensadores contemporáneos como Jürgen Habermas y Adela Cortina. Habermas enfatiza que la legitimidad democrática debe basarse en la deliberación orientada al bien común, mientras que Cortina subraya que las personas deben ser consideradas fines en sí mismos. Cuando una causa legítima se convierte en un instrumento, se socava este principio ético.
En este contexto, la ciudadanía y, en particular, la clase media, observa con desconfianza el comportamiento de ciertos actores políticos. No tanto por la existencia de propuestas orientadas a fortalecerla —que son necesarias—, sino por cómo algunos descalifican anticipadamente esas iniciativas o las introducen en dinámicas ajenas a su verdadero propósito. Esta conducta, más que las iniciativas en sí, tensa la confianza pública.
La mesofagia política no es un fenómeno inocuo. Si se consolida como práctica habitual, puede llevar no solo al debilitamiento de la clase media, sino a una erosión progresiva de la confianza en las instituciones.
Chile enfrenta, por lo tanto, no solo un desafío económico o social, sino también ético. Proteger a la clase media requiere no solo buenas políticas, sino también coherencia en su discusión y aprobación. Evitar la mesofagia política no es una opción retórica, sino una condición esencial para salvaguardar el bien común y la confianza pública. Cuando una sociedad comienza a devorar a su clase media, compromete no solo su desarrollo, sino también su estabilidad.
Christian Slater E. De mis apuntes de ética.
Nota:
Mesofagia política: término derivado del griego mesos (centro) y phagein (devorar). Describe cómo la clase media, eje del equilibrio social, es progresivamente desgastada o absorbida por la dinámica política, amenazando su estabilidad.


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